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El Papa, contra los "sucedáneos de la felicidad" que buscan "ilusiones pasajeras de éxito y de fama"

León XIV contrapone la figura del Bautista a los "estilos de vida y de relación efímeros, decepcionantes y oprimentes" durante el rezo del Angelus

Banderas de Venezuela y Estados Unidos en el Angelus del Papa

Juan el Bautista, el precursor de Jesús, fue el protagonista de la reflexión de León XIV en el Angelus de este domingo. Ante varios miles de fieles en un día nublado, y con banderas de Venezuela y Estados Unidos, el Papa reivindicó la "alegría y humildad" de Juan, quien "reconoce en Jesús al Salvador, proclama su divinidad y su misión al pueblo de Israel y luego se aparta, una vez cumplida su tarea". Algo que, lamentó, no sucede con frecuencia en la actualidad.

"El Bautista es un hombre muy querido por las multitudes, hasta el punto de ser temido por las autoridades de Jerusalén", explicó Prevost. "Le habría sido fácil aprovecharse de esta fama; en cambio, no cede en absoluto a la tentación del éxito y la popularidad". Sin embargo, "frente a Jesús, reconoce su propia pequeñez y le da espacio a su grandeza. Sabe que ha sido enviado para preparar «el camino del Señor», y cuando el Señor viene, reconoce su presencia con alegría y humildad y se retira de la escena". 

Fieles en el Angelus

"¡Qué importante es para nosotros hoy su testimonio!", subrayó el Papa, quien lamentó cómo "a menudo se le da una importancia excesiva a la aprobación, al consenso y a la visibilidad, hasta el punto de condicionar las ideas, los comportamientos y los estados de ánimo de las personas, causando sufrimiento y divisiones, y produciendo estilos de vida y de relación efímeros, decepcionantes y oprimentes".

A menudo se le da una importancia excesiva a la aprobación, al consenso y a la visibilidad, hasta el punto de condicionar las ideas, los comportamientos y los estados de ánimo de las personas, causando sufrimiento y divisiones, y produciendo estilos de vida y de relación efímeros, decepcionantes y oprimentes

"En realidad, no necesitamos estos 'sucedáneos de la felicidad'. Nuestra alegría y nuestra grandeza no se basan en ilusiones pasajeras de éxito y de fama, sino en sabernos amados y deseados por nuestro Padre que está en los cielos", glosó el pontífice, quien recordó que Dios "aún hoy viene entre nosotros, no para sorprendernos con efectos especiales, sino para compartir nuestro esfuerzo y asumir nuestras cargas, revelándonos quiénes somos realmente y cuánto valemos a sus ojos".

Prevost, en el Angelus de hoy

Sobriedad y profundidad de mente y de corazón

Por eso, el Papa invitó a los fieles a que "no malgastemos tiempo y energías persiguiendo lo que es mera apariencia". "Aprendamos de Juan el Bautista a mantener alerta el espíritu, amando las cosas sencillas y las palabras sinceras, viviendo con sobriedad y profundidad de mente y de corazón, conformándonos con lo necesario y encontrando cada día, en cuanto sea posible, un momento especial en el que detenernos en silencio para rezar, reflexionar, escuchar; en definitiva, para “ir al desierto”, y allí encontrarnos con el Señor y estar con Él", finalizó.

"Invito a todas las comunidades católicas a fortalecer la oración por la plena unidad visible de todos los cristianos. Este compromiso se debe acompañar con el de la paz y el de la justicia en el mundo"

Tras el rezo del Angelus, el Papa quiso recordar el comienzo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que comenzó hace dos siglos, gracias a la iniciativa de León XIII. "Hace cien años, se publicaron sugerencias para los ochos días de oración", evocó, subrayando el tema de esta semana, y pidiendo "una sola esperanza a la que hemos sido llamados", la de la unidad.

"Invito a todas las comunidades católicas a fortalecer la oración por la plena unidad visible de todos los cristianos. Este compromiso se debe acompañar con el de la paz y el de la justicia en el mundo", incidió Prevost, quien recordó "las grandes dificultades que sufre la población de la provincia del este de República Democrática del Congo, a causa de la violencia", afrontando "una grave crisis humanitaria". León XIV también oró por las víctimas de las inundaciones que golpearon en estos días Asia Meridional.

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