¿De qué nos ‘habla’ el nuevo báculo pastoral de León XIV?
El Papa estrenó en la misa de Epifanía, y coincidiendo con el cierre de la Puerta Santa, un nuevo báculo
“Presenta a Cristo ya no atado por los clavos de la Pasión, sino con su cuerpo glorificado mientras está ascendiendo al Padre. Como en las apariciones del Resucitado, presenta a sus seguidores las llagas de la cruz, como signos luminosos de victoria que, sin borrar el dolor humano, lo transfiguran en un amanecer de vida divina”.
Así describe la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas el nuevo báculo pastoral estrenado por el Papa en la solemnidad de la Epifanía y día del cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en lo que pretende ser un nuevo mensaje a través de una clara simbología de León XIV.
Centrado en el misterio pascual
La imagen que corona el báculo se centra ahora en el misterio pascual, “centro gravitacional del anuncio apostólico” que “se convierte así en motivo de esperanza para la humanidad, porque la muerte ya no tiene poder sobre el hombre, pues lo que Cristo asumió también lo ha redimido”, añade en su explicación la citada oficina curial.
De esta manera, el nuevo báculo “está en continuidad con los utilizados por sus predecesores, uniendo la misión de anunciar el misterio de amor expresado por Cristo en la cruz con su gloriosa manifestación en la resurrección”.
La utilización de un báculo pastoral por los pontífices es muy reciente. Hasta que lo hizo Pablo VI, venían utilizando desde la Edad Media la llamada ferula pontificalis, probablemente un bastón de madera con una sencilla cruz en su extremo superior, y sí que se sabe que la recibían tras su elección, al tomar posesión de su Cátedra en la Basílica de San Juan de Letrán, aunque nunca formó parte de la liturgia papal, salvo en la apertura de la Puerta Santa o en la consagración de las iglesias.
Fue Pablo VI quien, el 8 de diciembre de 1965, en la clausura del Concilio Vaticano II, utilizó un “báculo pastoral”, que mantendría luego en algunas celebraciones litúrgicas, dejando usar la ferula pontificalis, y empleando esta cruz pastoral con mayor frecuencia en las celebraciones litúrgicas, como luego lo han hecho habitualmente sus sucesores.