León XIV: "Ciencia y fe tienen una responsabilidad compartida, proteger la Creación y a quienes la habitan"
El Papa recibió esta mañana en audiencia a los miembros de la Vatican Observatory Foundation, organización con sede en EE. UU. que apoya y promueve las actividades del Observatorio Vaticano
(Vatican News).- En un mundo en el que el planeta y los más vulnerables se ven “amenazados por la explotación descontrolada” tanto de las personas como de los recursos, la ciencia y la fe están llamadas a asumir una responsabilidad compartida: la de proteger la Creación y a quienes la habitan. Al mismo tiempo, ambas deben hacer frente a la insidiosa “amenaza” de la negación de la “existencia misma de la verdad objetiva”. Precisamente por eso, “la adhesión de la Iglesia a una ciencia rigurosa y honesta no solo es valiosa, sino esencial”. Así lo afirmó el papa León XIV en la audiencia de esta mañana, 11 de mayo, a los miembros de la Vatican Observatory Foundation, una organización sin ánimo de lucro con sede en Tucson, Arizona (EE. UU.), que apoya financieramente y promueve las actividades científicas y educativas de la Observatorio Vaticano, “una institución valiosa del Estado de la Ciudad del Vaticano al servicio de la Santa Sede y de la Iglesia universal”.
Nuevas amenazas
En su discurso en inglés, el papa León XIII se muestra “profundamente agradecido” por el “fiel y generoso apoyo” de la Fundación del Observatorio Vaticano al Observatorio Astronómico Vaticano, que —recuerda —hace 135 años el papa León XIII quiso refundar para que “todos pudieran ver claramente que la Iglesia y sus pastores no se oponen a la ciencia verdadera y sólida, ya sea humana o divina, sino que la acogen, la alientan y la promueven con la máxima dedicación”. Era, de hecho, una época en la que “la ciencia era presentada cada vez más como una fuente de verdad rival de la religión”; por lo tanto, “la Iglesia sintió la urgente necesidad de contrarrestar la creciente percepción de que la fe y la ciencia eran enemigas”. Hoy, en cambio, la ciencia y la religión deben hacer frente a “una amenaza diferente y quizás más insidiosa: aquellos que niegan la existencia misma de la verdad objetiva”.
La adhesión de la Iglesia a una ciencia rigurosa y honesta no solo es valiosa, sino esencial
Demasiadas personas en nuestro mundo se niegan a reconocer lo que tanto la ciencia como la Iglesia enseñan claramente: que tenemos una solemne responsabilidad en el cuidado de nuestro planeta y en el bienestar de quienes lo habitan, especialmente de los más vulnerables, cuyas vidas se ven amenazadas por la explotación desconsiderada tanto de las personas como del mundo natural.
Una ciencia rigurosa y honesta
Por lo tanto, la adhesión de la Iglesia a una “ciencia rigurosa y honesta” no solo es “valiosa”, sino “esencial”. Y la astronomía ocupa "un lugar especial" en esta misión, afirma el Papa. Porque "la capacidad de contemplar con asombro el sol, la luna y las estrellas es un don concedido a todo ser humano, independientemente de su condición social o de sus circunstancias. Despierta en nosotros tanto un sentido de asombro como un sentido salvífico de las proporciones". "Contemplar los cielos nos invita a ver nuestros miedos y nuestras carencias a la luz de la inmensidad de Dios", subraya el Pontífice.
El cielo nocturno es un tesoro de belleza accesible a todos —ricos y pobres— y, en un mundo tan dolorosamente dividido, sigue siendo una de las últimas fuentes de alegría verdaderamente universales
Compartir la maravilla de la astronomía
Pero “trágicamente, también este don se ve ahora amenazado”, señala el Papa León, parafraseando al Papa Benedicto cuando afirmaba que «hemos llenado nuestros cielos de luz artificial que nos ciega ante la luz que Dios ha puesto en ellos. Una imagen apropiada, sugirió, del pecado mismo». En este contexto, el Papa se muestra verdaderamente agradecido por la labor de la Fundación, cuyo compromiso “permite a los científicos del Vaticano interactuar de manera significativa con el gran público y con la comunidad científica global”.
Su generosidad hace posible que el Observatorio Vaticano comparta la maravilla de la astronomía con estudiantes de todo el mundo y ofrezca talleres y cursos de verano a quienes trabajan en escuelas y parroquias católicas. Y es, en definitiva, su dedicación la que permite que los telescopios y los laboratorios del Observatorio sigan siendo lo que siempre han estado destinados a ser: lugares en los que la gloria de la creación de Dios es acogida con reverencia, profundidad y alegría.
Atraídos por el universo
De hecho, subraya el Papa, "no debemos perder nunca de vista la visión teológica que anima todo esto. La nuestra es una religión de la Encarnación. Las Escrituras nos enseñan que, desde el principio, Dios se ha revelado a través de las cosas que ha creado, y que ha amado tanto a esta creación que envió a su propio Hijo para entrar en ella y redimirla".
No es de extrañar, pues, que las personas de fe profunda se sientan atraídas por la exploración de los orígenes y los mecanismos del Universo. La sed de comprender más profundamente la creación no es más que el reflejo de ese inquieto deseo de Dios que reside en el corazón de toda alma.