Francisco quiso ir a Gaza y a Kiev (y a Canarias) antes de morir
Salvatore Cernuzio publica 'Padre', un relato íntimo de su relación con el Papa Francisco, hasta sus últimos momentos
"Pidió un vaso de agua, lo bebió, le dijo a la enfermera: 'Gracias, disculpe las molestias' y luego murió, ya no estaba allí". De este modo, de forma tan sencilla como vivió, murió el Papa Francisco el pasado 21 de abril, Lunes de Pascua. Y así lo recuerda el periodista Salvatore Cernuzio en 'Padre', que saldrá a la venta este 7 de abril, editado por Piemme.
Un relato íntimo de una amistad, una suerte de 'testamento espiritual' del pontífice argentino, en el que se muestran, por ejemplo, los últimos deseos de Francisco: viajar a Canarias o a Cabo Verde, acudir a Kiev para intentar frenar la guerra, o vivir la Navidad junto al padre Romanelli en la tantas veces martirizada Gaza. También quiso ir a China, o a Moscú, pero no regresar a Argentina: "Hay algo que no me cuadra".
El libro recuerda algunos momentos históricos, como cuando el 27 de marzo de 2020 rezó solo en una plaza de San Pedro fantasmagórica en mitad de la pandemia del coronavirus. ¿En qué pensó?, le pregunta el periodista. "En realidad, en no resbalarme… Y luego que realmente había necesidad de rezar en ese momento".
Un Papa que, sin señalar, conocía bien el perfil de quien se convirtió en su sucesor al frente de la barca de Pedro, Robert Francis Prevost: "Él es un santo". Un pontífice que gastaba bromas con Giorgia Meloni, e inlcuso al propio periodista, cuando antes de un viaje a Ucrania le llamó por si quería ir a verle: "Así, antes de partir, te daré la absolución final".
Un Papa que, según Cernuzio, no usaba el móvil, "no era capaz", pero que sí entendía las redes sociales. Y que vivía preocupado por el sufrimiento de los chicos y las chicas. Los de la guerra, "tanto rusos como ucranianos, no me importa, que no vuelven" de una guerra que le rompió por dentro. Así lo atestigua el propio Bergoglio, admitiendo su "decepción" ante la reacción rusa, o la de Kirill. "No esperaba ser el Papa de la tercera guerra mundial a pedazos... Pensaba que Siria era un caso aislado, luego vino Yemen, la tragedia de los rohingya en Myanmar cuando fui allí y vi que había una guerra mundial…".