Jose Manuel Bernal publica "Los doce apóstoles y sus sucesores"
Jose Manuel Bernal presenta su último libro, Los doce apóstoles y sus sucesores. Un tema que le sirve de excusa para centrarse en los obispos cuya misión, heredada de los Apóstoles, es anunciar el evangelio a los pobres y ser testigos de la Resurrección
Es un escrito sencillo, sin ínfulas científicas ni pretensiones de maestro. Comencé interesándome por los apóstoles, por su figura y su relevancia. Me llamaba la atención su importancia para algunas iglesias, las que ellos habían fundado y constituían su columna, su soporte espiritual. Son las iglesias apostólicas de San Pedro en Roma, Santiago de Compostela en Galicia, u otras en Asia o en Egipto. Todas ellas se muestran edificadas sobre la tumba del Apóstol o sobre el lugar donde éste confesó su fe con el martirio, venerado en forma de cripta para facilitar la veneración del pueblo. Son Iglesias Apostólicas, y también Iglesias Martiriales.
Me llamó la atención desde el principio que estos hombres, discípulos y admiradores de Jesús, fueron elegidos por él, uno por uno; los llamó y les mandó que lo dejaran todo, que le siguieran. Los constituyó Apóstoles; y les encargó dar testimonio de su Resurrección, de su Pascua. Así de simple y elemental es su legado; el que los apóstoles nos han transmitido a través de los obispos, sus Sucesores.
Desde ahí mi interés se ha centrado en los obispos, como sucesores de los Apóstoles; también ellos han asumido su oficio (ministerio) no por escalafón sino elegidos e instituidos por el Señor. Su misión, heredada de los Apóstoles, es anunciar el evangelio a los pobres y ser testigos de la Resurrección, dispuestos siempre a dar su vida por las ovejas, como el Pastor anunciado por Jesús.
Por eso, he dividido mi libro en dos partes principales; la primera, es una especie de gran aperitivo o introducción, en el que me explayo presentando los rasgos definitorios del apóstol, de su comportamiento y estilo de vida. La segunda parte está dedicada a la presentación biográfica de cada uno de los Apóstoles; solo de aquellos cuyo nombre aparece reseñado en las listas que ofrece el evangelio. Son los Doce, un número simbólico, muy significativo y de amplias resonancias bíblicas.
Para ello, para elaborar estosesbozos biográficos, escasamente documentados, he tenido que escarbar, no solo en los escritos bíblicos, sino también en los relatos populares, legendarios, venerables y de escaso crédito histórico. Con todo, estas narraciones populares, transmitidas en las Iglesias como tradiciones sagradas, merecen todo mi respeto y veneración.
He terminado mi escrito ejecutando una especie de salto en el vació, pasando de los Apóstoles a los Obispos. En definitiva esta era mi intención desde el principio: hablar de los Apóstoles, pero pensando en los Obispos. Porque estos son, en la Iglesia, la plasmación de los Apóstoles; su ikono viviente; su imagen; sus representantes; sus herederos. Como los Apóstoles, también los obispos han sido elegidos por Jesús, llamados por él; como los Doce, también los obispos aman a Jesús, se entrgan a él y están dispuestos a dar su vida por él y pos los pobres.