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El Mundial y las religiones: una cuestión de fe

Liturgia del 12º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)

"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"

No tengáis miedo

El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu ESTÁN con todos vosotros.

Y con tu Espíritu

MONICIÓN DE ENTRADA

Nada puede infundirnos más confianza y ánimo que el saber que alguien nos ama profundamente. La fe es la confianza y convicción de que Dios nos ama, y de que nos ama profundamente. Cuando somos conscientes de este amor, ya no hay lugar al miedo. 

Los hombres de fe no tienen miedo de profesarla y de proclamarla abiertamente, y de comprometerse a todo lo que esta fe y amor implican. Al unirnos a Jesús en esta Eucaristía reforzamos nuestra adhesión y confianza en Él. Y juntos fortalecemos nuestra unión y nuestra fe ahuyentando todo temor.

ACTO DE RECONOCIMIENTO

Dios está dentro de cada uno de nosotros, infundiéndonos su ánimo, e impulsándonos a poner en marcha las cualidades que nos dio para testimoniar su amor. Comencemos la celebración reconociéndolas y comprometiéndonos a vivirlas en la vida diaria, al comenzar esta celebración

Queremos comprometernos a vivir el don de la Paz, tanto interior, sintiéndonos habitados por Tí, como exterior, contribuyendo a sembrarla en los demás. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.

Queremos comprometernos a vivir el don del Amor , descubriendo cada día el gran amor que nos tienes y viviéndolo con los hermanos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.

Queremos comprometernos a vivir el don de la Bondad y la Ayuda, ayudándonos a nosotros mismos a progresar en nuestra realización personal y ayudando a los demás en todo lo que podamos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.

Dios Padre Amoroso tiene misericordia de nosotros, comprende nuestros fallos y nos guía de su mano a la vida eterna. Amén

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo….

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas

Tú que estás sentado a la derecha del Padre,  Tú tienes piedad de nosotros…

ORACIÓN COLECTA

Amado Dios, en esta mañana me acerco hasta Ti, con un corazón lleno de gratitud y esperanza. Te doy gracias por la oportunidad de vivir un día más bajo tu cuidado y amor. Hoy, te entrego cada uno de mis pensamientos, acciones y decisiones, confiando plenamente en que tu mano poderosa me guiará en todo lo que haga.

Señor, tú me llenas de tu fuerza y determinación para enfrentar este día con valor. Me ayudas a recordar que, contigo a mi lado, no hay desafío demasiado grande ni sueño inalcanzable. Tú eres mi roca, mi refugio, y sé que con tu ayuda puedo lograr todo lo que me proponga. Me das la sabiduría para tomar las decisiones correctas y la confianza para avanzar con firmeza, sabiendo que tu presencia me acompaña en cada paso del camino.

Padre celestial, quiero ser un reflejo de tu amor en todo lo que haga hoy. Que mis palabras y acciones lleven esperanza y ánimo a quienes me rodean, y que mi vida sea un testimonio de tu bondad y gracia. Me ayudas a ver las oportunidades que pones frente a mí y a aprovechar cada una con entusiasmo y fe. Amén.

Lectura del libro de Jeremías (20,10-13):

Dijo Jeremías: «Oía el cuchicheo de la gente: "Pavor en torno; delatadlo, vamos a delatarlo." Mis amigos acechaban mi traspié." A ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él." Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará. Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a ti encomendé mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos.»

Palabra de Dios

Sal 68

R/. Que me escuche tu gran bondad, Señor

Por ti he aguantado afrentas,

la vergüenza cubrió mi rostro.

Soy un extraño para mis hermanos,

un extranjero para los hijos de mi madre;

porque me devora el celo de tu templo,

y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R/.

Pero mi oración se dirige a ti,

Dios mío, el día de tu favor;

que me escuche tu gran bondad,

que tu fidelidad me ayude.

Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;

por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos,

buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Que el Señor escucha a sus pobres,

no desprecia a sus cautivos.

Alábenlo el cielo y la tierra,

las aguas y cuanto bulle en ellas. R/.

Lectura de la primera carta de San Juan 4,18

Dios es amor. En el amor no hay lugar para el temor. Al contrario, el amor perfecto echa fuera el temor, porque el temor supone castigo y el que teme no ha logrado la perfección en el amor. 

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,26-33):

R/Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea.

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre.

Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

Palabra del Señor.

R/Gloria a tí Señor Jesús

HOMILÍA

A lo largo de la historia las religiones han utilizado el miedo para dominar a sus adeptos, la nuestra también: A los que estamos aquí (salvo los niños) nos han enseñado aquello de que “Dios premia a los buenos y castiga a los malos” “Que si hacemos buenas obras vamos al cielo y si no, de cabeza al infierno”

Por desgracia quedan muchas personas cristianas que todavía piensan así, y lo que es más grave, pastores que siguen predicando todo eso, lo cual es un total contrasentido y traición al evangelio.

Porque el miedo hace sentir inquietud y confusión, paraliza, hace personas inseguras, sumisas y serviles. Mata la libertad, uno de los dones principales que Dios Padre nos ha dado. Anula la creatividad. Acapara y domina las conciencias. Impide construir un mundo más humano.

Jesús vino a liberarnos del miedo, de todos los miedos y a enseñarnos a confiar plenamente en el Padre.

Hablar de la confianza en Dios, nos obliga a salir de las falsas imágenes de Dios, que nos han inculcado.

Confiar en Dios es confiar en nuestro propio ser, en lo que somos de verdad. No se trata de confiar en un Ser que está fuera de nosotros y que puede darnos, desde fuera, aquello que nosotros anhelamos (los milagros que le pedimos). Se trata de descubrir que Dios es el fundamento de mi propio ser y que puedo estar tan seguro de mí mismo como Dios está seguro de sí.

Confiar en Dios no es esperar su intervención desde fuera para que rectifique la creación, sino mejorarla nosotros.

El texto no nos dice que ningún gorrión caerá al suelo, ni que no existan sufrimientos y penalidades. Aceptar la vida con sus satisfacciones y desgracias y trabajar para mejorarla es un acto de fe en Dios que desde dentro de nosotros nos impulsa para que poniendo a producir las cualidades que nos ha dado: libertad, inteligencia, voluntad, superemos las dificultades y ayudemos a otros a superarlas.

Para ello lo primero es experimentar a Dios como Amor que se expande en sus criaturas. Todo lo que nace de él es amor. De él solo nos llega vida, paz y bien. Yo me puedo apartar de él y olvidar su amor, pero él no cambia. El cambio se produce sólo en mí. Él nunca deja de amarme.

Y, algo muy importante que debemos saber: Dios me ama incondicionalmente tal como soy. No tengo que ganarme su amor. No tengo que conquistar su corazón, ni hacer no sé cuántas cosas o sacrificios para que me quiera. No tengo que cambiar ni ser mejor para ser amado por él. Más bien, sabiendo que me ama así, puedo yo cambiar, crecer y ser bueno, como Él, porque Él me impulsa a imitarle.

Desde aquí puedo hacerme una pregunta, entonces ¿Qué me pide Dios? Solo que sea yo mismo en plenitud, que aprenda a amar. No sé en qué circunstancias me puedo encontrar y qué decisiones tendré que tomar, pero Dios solo espera de mí que ame a las personas y busque su bien, que me ame a mí mismo y me trate bien, que ame la vida y me esfuerce por hacerla más digna y humana para todos. Sabiendo que nunca estaré sólo.

Todos “vivimos, nos movemos y existimos» en Dios”. Él será siempre esa presencia comprensiva y exigente que necesito, esa mano fuerte que me sostendrá en la debilidad, esa luz que me guiará por sus caminos. Él me invitará siempre a caminar diciendo «SÍ» a la vida.

Y diciendo a la vida estaremos también venciendo el miedo a la muerte. Si somos capaces de perder el miedo a morir, podremos vivir la vida en plenitud, porque sabemos y confiamos que el día que termine nuestra peregrinación en este mundo conoceremos junto a Dios la paz y el descanso, la vida y la libertad.

CREDO

Sacerdote.- ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?

Todos. Sí, Creemos.

Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?

Todos. Sí, Creemos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Hermanos, la Palabra proclamada hoy nos invita a alistarnos valientemente y con todas las consecuencias en el bando de Jesús y su Reino. Oremos.

Seremos valientes como Jesús

• Queremos que la Iglesia sea referente de confianza, valentía y audacia, sea capaz de romper con estructuras, formas y lenguaje, no tema reformularse para ser Buena Noticia para los hombres y mujeres de hoy.

Seremos valientes como Jesús

• Trabajando para que nuestras comunidades apuesten por celebraciones renovadas, y sean capaces de despertar la llamada al compromiso con toda la humanidad.

Seremos valientes como Jesús

• Implicándonos todos nosotros socialmente, políticamente, económicamente en la transformación de este mundo, siendo cauces del Reino en nuestros pequeños contextos familiares, vecinales y sociales.

Seremos valientes como Jesús

Padre bueno, no queremos dejarnos paralizar por el miedo y nos comprometemos con la construcción de una sociedad más humana, siendo referentes de bien, esperanza y sentido, siguiendo el ejemplo de Jesús que resucitado vive por los siglos de los siglos. Amén

En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso

El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA

ORACIÓN OFRENDAS

Te presentamos, Señor, el pan de cada día y el vino de nuestras fiestas y comidas. Simbolizan nuestro alimento y la alegría de nuestras vidas. Junto a ellos presentamos nuestras vidas y nuestros deseos de colaborar, de proclamar el Evangelio de Jesús con el ejemplo de nuestras vidas. Te lo ofrecemos todo por Jesucristo Nuestro Señor.

PREFACIO

El Señor está con vosotros  

Y con tu Espíritu

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor

Damos gracias al Señor nuestro Dios

Es justo y necesario

Es justo reconocer, Padre Dios y Señor nuestro,

que existimos y vivimos

rodeados de muestras permanentes de tu amor.

Tú quieres ver plenos de felicidad a todos tus hijos,

ese es tu proyecto de Reino,

esa es tu voluntad.

Pero has dejado en nuestras manos

la tarea de hacer felices a los hermanos.

Quieres que, en tu nombre,

nos dediquemos a construir humanidad,

Queremos ser como Tú, Padre bueno,

e interesarnos por el prójimo,

mirando especialmente 

por los olvidados y marginados

y ayudarles en cuanto esté de nuestra parte.

Queremos ser amigos incondicionales de todos,

pacientes, sensibles y comprensivos 

con sus posibles fallos.

Uniéndonos ahora de corazón a todos tus hijos,

cristianos, musulmanes, judíos,

creyentes y no creyentes,

sintiéndolos a todos nuestros hermanos,

elevamos a ti este himno de acción 

de gracias y alabanza.

SANTO SANTO SANTO

CONSAGRACIÓN Y PLEGARIA

Bendito sea Jesús, tu enviado

el amigo de los niños y de los sencillos.

Él vino para enseñarnos

cómo debemos amarte a Ti

y amarnos los unos a los otros.

Él vino para arrancar de nuestros corazones

el mal que nos impide ser amigos

y el odio que no nos deja ser felices.

Él ha prometido que su Espíritu Santo

estará siempre con nosotros

para que vivamos

como verdaderos hijos tuyos.

 

Recibimos tu Espíritu con alegría

para que santifique este pan y este vino y

se conviertan para nosotros

en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús

 

El mismo Jesús,

poco antes de morir,

nos dio la prueba de tu Amor.

Cuando estaba sentado a la mesa con sus discípulos, tomó el pan,

dijo una oración para bendecirte y darte gracias,

lo partió y lo dio a sus discípulos, diciéndoles:

 

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi Cuerpo,

que será entregado por vosotros.

 

Del mismo modo, tomó el cáliz lleno de vino,

te dio gracias con la plegaria de bendición

y lo pasó a sus amigos, diciendo:

 

Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi Sangre,

Sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros

y por todos los hombres

para iluminar vuestras vidas.

Haced esto en conmemoración mía.

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

 

Anunciamos y proclamamos tu resurrección 

ven Señor Jesús

Por eso, Padre bueno, recordamos ahora

la resurrección de Jesús, el Salvador del

mundo, y renovamos nuestra fraternidad.

Él se ha puesto en nuestras manos

para que te lo ofrezcamos como ofrenda nuestra

y junto con él nos ofrezcamos a ti.

Tú nos escuchas, Señor Dios nuestro;

y nos das tu Espíritu de amor

a los que participamos en esta comida,

para que vivamos cada día

más unidos en la Iglesia,

con el santo Padre, el Papa León,

con nuestro Obispo N…,

los demás Obispos,

y todos los que trabajan por tu pueblo.

 

No nos olvidamos de las personas que amamos

ni de aquellas a las que debiéramos querer más.

 

Te damos gracias porque nuestros

hermanos difuntos… familiares

amigos y miembros de nuestra Comunidad

están ya contigo en Tu casa del Cielo.

  

Y un día, nos reuniremos contigo,

con María, la Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra, su esposo San José, los santos

y todas las personas de bien

para celebrar la gran fiesta del cielo.

Entonces, todos los amigos de Jesús, nuestro Señor, podremos cantarte sin fin.

Por Cristo, con Él y en Él,a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

PADRENUESTRO

PADRE Y MADRE NUESTRA

EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo

TÚ NOS DAS HOY 

NUESTRO PAN DE CADA DÍA.

TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS

Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR

A LOS QUE NOS OFENDEN.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal. Amen.

Señor, tú nos ayudas a vencer nuestros males.

Tú que dijiste a tus apóstoles : “la paz os dejo,

la paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros 

pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives

por los siglos de los siglos. Amén.

CORDERO DE DIOS

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz

Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.

ORACIÓN FINAL

Jesús nos dice hoy: 

No tengas miedo del que puede matar el cuerpo. Teme al que puede destruir el alma y el cuerpo, teme al que puede destruir los valores humanos: la convivencia social y el amor entre hermanos.

No tengas miedo de estar solo, de revisar tu vida. Ten miedo de ser un solitario, desconfiado, aislado de tus hermanos, sin amigos ni cariño.

Nunca temas decir la verdad, expresar lo que sientes. Teme, más bien, engañarte a ti mismo, colocar máscaras que oculten tu cara y tu vida.

No temas hablar con dificultad, no saber explicarte. 

Ten miedo de no escuchar al que habla.

No tengas miedo de ser valiente y audaz. Teme herir con tu silencio o con tu orgullo. Vive con intensidad y dinamismo, rompe las paredes de tu vida egoísta, sal hacia los demás, levántate, comparte tu alegría y tu cariño, y la vida será para ti un canto, y cada día será una fiesta alegre. Te lo garantizo yo que resucitado vivo por los siglos de los siglos. Amén

BENDICIÓN

El Señor os bendice, os guarda

y en sus palmas os lleva tatuados.

Os acompaña en todos los caminos.

Y hace prósperas las obras de vuestras manos.

Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,

Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.   

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