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Liturgia del 32º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)

"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"

"Jesús no vino a establecer una sociedad ideal y triunfadora (idea mesiánica judía) sino a enseñarnos a ser humanos al estilo de Dios, es decir, según su "imagen y semejanza" (sus genes, su esencia)"

Vírgenes prudentes y necias

Comentario Inicial:

Vengo repitiendo que no bastan las LETRAS para interpretar la Escritura. Pero también acepto que "Todos los sentidos de la Sagrada Escritura se apoyan en el sentido literal" (Tomás de Aquino). O que "Cualquier interpretación espiritual debe partir de la letra del texto" (Exhortación Apostólica Verbum Domini de Benedicto XVI - Nº 37).

Lo traigo a colación porque en la "parábola de las vírgenes necias y sensatas" de este domingo no necesitamos mucho más que las PALABRAS para extraer la lección de la parábola. Veamos:

1º)"Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo". Siempre que se habla del "reino de los cielos" se refiere al mundo interior del ser humano, no a la sociedad, que solo es la consecuencia.

Jesús no vino a establecer una sociedad ideal y triunfadora (idea mesiánica judía) sino a enseñarnos a ser humanos al estilo de Dios, es decir, según su "imagen y semejanza" (sus genes, su esencia). Toda la vida de Jesús tiene esa finalidad. Los cuentos sobre "el perdón y la redención" son explicaciones judías, según su cultura primitiva, de algo que no pudieron entender.

Se nos olvida que somos una especie híbrida, una mutación del centauro, una mezcla de animal con humano. Todos conocen la frase descriptiva: "Homo homini lupus" (el hombre es un lobo para el hombre) que incluyó ya el dramaturgo y comediógrafo romano Tito Maccio Plauto en su obra Asinaria (La comedia de los asnos), sobre el año 211 a.C. y que rescató el filósofo inglés Thomas Hobbes en 1642. De esa degradación vino a rescatarnos Jesús con su predicación, para llevarnos a la "imagen y semejanza".

2º)"Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas". Bastará explicar lo que significan esos adjetivos sustantivados según la RAE:

NECIO: Cualidad de necio (ignorante - falto de inteligencia o de razón).

SENSATO:Cualidad de sensato (prudente - sabio - reflexivo - razonable).

¿Qué grupo de jóvenes está más lejos de la "imagen y semejanza" (inteligencia, voluntad y libertad)? Por supuesto, sin llegar a la agresividad del "homini lupus", que ya aparece en otras parábolas. Pero todo lo que sea alejarnos de la SABIDURÍA (herencia del Creador) supone deslizarnos hacia la IGNORANCIA que es el origen de todos nuestros errores y desgracias.

3º) Y las necias dijeron a las sensatas: "Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas". Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis".

Este párrafo rechina en nuestros oídos cristianos porque parece oponerse al COMPARTIR, que es un valor marca de la casa.

Y también tiene su explicación fácil. No todo se puede compartir. Tú no puedes amar por aquel que no quiere amar. Ni puedes tener el hijo de la que quiere abortar. Ni puedes alimentarte por el que no quiere comer. Ni estudiar por el que se niega a hacerlo.

Y es que la SABIDURÍA (inteligencia + voluntad + libertad) es un camino lento que no se puede recorrer más que individualmente, como la madurez espiritual. Por eso tiene sentido que les mandaran a la tienda a comprar el aceite que no habían conseguido.

Todo esto lo confirma la elección litúrgica de la 1ª Lectura de la Sabiduría.

4º)Para entender todo el relato, hay que recurrir a las costumbres matrimoniales de la época:

Este texto, tal como lo leemos, ha sido fuertemente alegorizado por el redactor del Evangelio de Mateo, como ocurre en tantas ocasiones, para responder a la crisis de su propia comunidad (hacia el 80-90 d.C.).

5º) Resumen: En esta ocasión las LETRAS lo dicen casi todo, si se quieren tener "oídos para oír", es decir, entender (otra actitud personal e intransferible).

En un escenario concreto y distinto, Jesús hace lo de siempre: Darnos LUZ sobre lo que es el ser humano, hijo de Dios, muy distante y distinto de la fiera que también llevamos dentro.

Esa es nuestra lucha, ese es nuestro camino, sin necesidad de imaginarnos inexistentes "ángeles demoniacos" que nos tientan y nos derriban.

Ahora bien, quedamos advertidos: Debemos alejarnos de la MATERIALIDAD para dejarnos inundar por el ESPIRITU con que fuimos creados: "Hijos, no fieras instintivas".

Jairo del Agua

Y empezamos:

El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu están con todos nosotros.

MONICIÓN de ENTRADA

Con la preciosa parábola, que hoy nos cuenta Jesús en el evangelio, quiere invitarnos a ser luz, dejando salir toda la luz interior que recibimos de Dios Padre. Consumiendo el aceite del amor en el servicio desinteresado a los demás.

Renovemos nuestra adhesión a Jesús en esta eucaristía y reforcemos nuestra fraternidad.

ACTO de RECONOCIMIENTO

La luz de Dios que llevamos dentro se manifiesta en las cualidades y dones que Dios nos ha dado a cada uno. Por eso comenzamos nuestra celebración reconociéndolas, dándole gracias por ellas y comprometiéndonos a desplegarlas en la vida de cada día.

Queremos comprometernos a vivir el don de la Paz, tanto interior, sintiéndonos habitados por Tí, como exterior, contribuyendo a sembrarla en los demás. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.

Queremos comprometernos a vivir el don del Amor, descubriendo cada día el gran amor que nos tienes y viviéndolo con los hermanos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.

Queremos comprometernos a vivir el don de la Bondad y la Ayuda, ayudándonos a nosotros mismos a progresar en nuestra realización personal y ayudando a los demás en todo lo que podamos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.

Dios Padre Amoroso tiene misericordia de nosotros, comprende nuestros fallos y nos guía de su mano a la vida eterna. Amén

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo….

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas

Tú que estás sentado a la derecha del Padre, Tú tienes piedad de nosotros

ORACIÓN COLECTA

Dios Padre y Madre de toda la Humanidad, que nos invitas a vivir con intensidad nuestra corta vida, cuidando siempre de que el aceite del amor arda en las lámparas de nuestros corazones: con tu impulso deseamos amar a fondo a todo lo que vive y existe, y ser dadores de vida y de esperanza. Siguiendo el ejemplo de la entrega de tu hijo Jesús que vive por los siglos de los siglos.

Lectura del libro de la Sabiduría (6,12-16):

La sabiduría es radiante e inmarcesible, la ven fácilmente los que la aman, y la encuentran los que la buscan; ella misma se da a conocer a los que la desean. Quien madruga por ella no se cansa: la encuentra sentada a la puerta. Meditar en ella es prudencia consumada, el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones; ella misma va de un lado a otro buscando a los que la merecen; los aborda benigna por los caminos y les sale al paso en cada pensamiento.

Palabra de Dios

Sal 62

R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansía de ti,

como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.

¡Cómo te contemplaba en el santuario

viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios. R/.

Toda mi vida te bendeciré

y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré como de enjundia y de manteca,

y mis labios te alabarán jubilosos. R/.

En el lecho me acuerdo de ti

y velando medito en ti,

porque fuiste mi auxilio,

y a la sombra de tus alas

canto con júbilo. R/.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (4,13-17):

No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él. Esto es lo que os decimos como palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para cuando venga el Señor, no aventajaremos a los difuntos. Pues él mismo, el Señor, cuando se dé la orden, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,1-13):

R/Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo.

Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. 

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. 

Y las necias dijeron a las sensatas: "Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas". Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis". 

Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.

Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos". Pero él respondió: "Os lo aseguro: no os conozco". Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

Palabra del Señor.

R/Gloria a tí Señor Jesús

HOMILÍA

El tema de hoy es el de la vigilancia y la necesidad de estar preparados, para acoger al “esposo”, es decir, a Dios-Jesús que se puede presentar en cada momento de nuestra vida. De hecho, podemos decir que todas las etapas de nuestra vida son tiempos en los que Dios se nos presenta como “esposo” que nos ama y quiere llevarnos a la plenitud del amor.

Él se nos presenta en la infancia, como a un niño, probablemente en forma de ternura e ilusión inocente. Se nos ofrece en la juventud, como un amigo fuerte que nos invita a tener grandes ideales y aportar nuestra energía y nuestros sueños a la construcción de un reino de justicia, de verdad y de amor. Se nos hace compañero en la edad adulta, mostrándonos su presencia hecha de amor maduro, de perseverancia en el bien y en el amor que resiste a todas las tentaciones y desilusiones. Se nos muestra en el horizonte de nuestra edad anciana, para renovar nuestra esperanza en una plenitud sin fin.

Él viene siempre a nosotros de mil formas y maneras. Lo que puede pasar es que nosotros –como las jóvenes insensatas- estemos dormidos, no estemos atentos, no captemos las señales de su presencia y el Señor pase a nuestro lado sin que nos enteremos.

Las vírgenes prudentes y necias son imagen de lo que es una vida empapada en el aceite del amor o una vida vacía, sucia, frustrada.

El aceite de las lámparas es el “amor” Jesús nos habla de la necesidad de cuidar el amor, del cuidado del amor. No basta con tener la lámpara, si al mismo tiempo no tenemos y cuidamos que haya el aceite suficiente para tener la lámpara encendida.

Podemos fácilmente acudir a nuestra experiencia cotidiana. El amor que no se cuida se va apagando poco a poco. Sea el amor matrimonial, sea el amor de amistad. Cuando el amor está vivo se cuida el más mínimo detalle. Y ese cuidado del detalle es el que mantiene el amor vivo pese a todos los elementos de la vida que pueden debilitarlo, desde la rutina a los pequeños conflictos o malentendidos, o simplemente el cansancio o el paso del tiempo.

El amor a Dios, la relación con Jesús, hay que cuidarla, porque si no la cuidamos poco a poco se irá debilitando y quedando en nada, en rutina, en palabra hueca, en vacío. ¿Y cómo se cuida el amor a Dios? Del mismo modo que el amor humano: con deseo, con el encuentro personal en la oración, la oración de impregnación que cito tantas veces, con el detalle, con la mirada, con el trato frecuente de tantas formas posibles.

Y ese amor, cuidado y vivo, es el que nos va a permitir afrontar los desafíos y dificultades de la vida. Los que sean. Esos que no sabemos cuándo vendrán y cómo serán.

Y cuidar el amor hacia los demás: amigos, esposos, hijos, compañeros, todos los que nos encontramos en el camino de la vida. Y, sobre todo, los que sufren por la causa que sea. Esto es una urgencia para nosotros los cristianos.

Esta urgencia la expresó muy bien Ruiz de Galarreta, jesuita español:

 

“La urgencia es que millones de hermanos míos se mueren de hambre. La urgencia es que millones de niños son prostituidos. La urgencia es que millones de personas no pueden creer en Abbá porque no ven en su vida nada de hermandad, ni han tenido nunca cariño. La urgencia es que tampoco en nosotros ven amor y solidaridad, y lo que sí ven es que no damos soluciones a los problemas del mundo. La urgencia es que nos preocupamos más de invertir bien nuestro dinero que de dar de comer al hambriento».

«La urgencia es que nosotros, la Iglesia, nos preocupamos mucho más de nuestros problemas internos que de la explotación de los miserables. La urgencia es que, por todo eso y por mucho más, no creen en nosotros, la Iglesia, y así no pueden creer que Dios los quiere… La urgencia es que la frase terrible de Jesús a los escribas y fariseos «¡Ay de vosotros que ni entráis ni dejáis entrar!», nos concierne de lleno”.

«Hay muchas personas, seguidoras de Jesús, que hacen presente por todo el mundo el amor del Padre trabajando heroicamente por sus hijos. Pero entre nosotros, la magnífica Iglesia del primer mundo, somos más los que dormimos con las lámparas apagadas. Y ésa es nuestra propia y personal urgencia. Nosotros nos estamos perdiendo la fiesta, nosotros no esperamos al Novio, nosotros tenemos poco que ver con el Reino… Ésa es nuestra urgencia personal».

La Iglesia, nosotros, tenemos que ser semilla revolucionaria, poderosa, dinamizadora de la transformación de la sociedad. Esa transformación nunca llegará si no empezamos por nuestra propia transformación. Por eso debemos despertar y estar atentos a nuestra íntima conciencia, nuestra lámpara, para que su luz nos ayude a reconocer a Jesús y seguirlo.

CREDO

Sacerdote.- ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?

Todos. Sí, Creemos.

Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?

Todos. Sí, Creemos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Hermanos, Jesús nos invita a vivir despiertos y sin rutinas, sin costumbre; abiertos por dentro a la novedad de cada día, cultivando la esperanza y el agradecimiento. Oremos.

Queremos vivir despiertos nuestro día a día

• Y que en la Iglesia tomemos conciencia de la necesidad de reformular nuestras celebraciones para que sean invitaciones al banquete, para que sean expresiones festivas y alegres de nuestra fe.

Queremos vivir despiertos nuestro día a día

• Y que los creyentes acertemos a vivir despiertos, dándonos cuenta de cómo vivimos y cómo encarnamos la invitación a ser presencia de Jesús en medio de este mundo.

Queremos vivir despiertos nuestro día a día

• Siendo todos nosotros Buena Noticia, siempre motivo de esperanza, invitación a la trascendencia, apuntando en el horizonte siempre el Reino de Jesús.

Queremos vivir despiertos nuestro día a día

• No dejando que nuestras lámparas se apaguen, cuidándonos por dentro con pausa interior, cultivando la meditación, la oración personal y comunitaria, junto con los encuentros con los hermanos.

Queremos vivir despiertos nuestro día a día

Padre bueno, queremos vivir en clave de espera, confianza y agradecimiento; ayudándonos unos a otros a vivir despiertos, activa y comprometidamente. Gracias por el ejemplo de tu hijo Jesús, que vive por los siglos de los siglos. Amén

En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso.

El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA para alabanza de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa iglesia.

ORACIÓN OFRENDAS

Te presentamos, Señor, el pan de cada día y el vino de nuestras fiestas y comidas. Simbolizan nuestro alimento y la alegría de nuestras vidas. Junto a ellos presentamos nuestras vidas y nuestros deseos de colaborar, en proclamar el Evangelio de Jesús con el ejemplo de nuestras vidas. PJNS

PREFACIO

El Señor está con vosotros  

Y con tu Espíritu

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor

Damos gracias al Señor nuestro Dios

Es justo y necesario

Te damos gracias, Señor,

porque llenas el mundo con tu Amor.

Creemos en Ti,

pero no acertamos a llevar a nuestras vidas

el compromiso que significa ser cristianos.

Te buscamos en el templo, en la oración,

en los rincones de nuestra vida, o en el cielo.

Pero nos da miedo reconocerte en nuestros hermanos. Nos cuesta amarte en los que nos rodean: en el niño y en el anciano abandonado,

en nuestras familias llenas de problemas,

en el que pasa miedo ante la violencia,

en el que pasa hambre y necesidad.

Te damos gracias por enviarnos a Jesús,

que nos enseñó a amar a todos,

y a reconocerte en los pobres y necesitados.

Ahora nos unimos a los ángeles del cielo

a los santos y a las personas de buena voluntad

para entonar un himno de alabanza diciendo:

SANTO, SANTO, SANTO, es el Señor, Dios del Universo, llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. 

Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

CONSAGRACIÓN y PLEGARIA

Te glorificamos, Padre Santo,

porque estás siempre con nosotros

en el camino de la vida,

sobre todo, cuando Jesús, tu Hijo, nos congrega

para el banquete pascual de su amor.

Como hizo en otro tiempo

con los discípulos de Emaús,

él nos explica las Escrituras

y parte para nosotros el pan.

Recibimos tu Espíritu con alegría

para que santifique este pan y este vino y

se conviertan para nosotros en el signo,

en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús, en la Persona y la Vida de Jesús, aquí significadas.

Jesús en su última comida con sus amigos

tomó un trozo de pan, lo partió y se lo paso

diciendo:

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi Cuerpo,

que será entregado por vosotros.

Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:

Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi Sangre,

Sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros

y por todos los hombres

para iluminar vuestras vidas.

Haced esto en conmemoración mía.

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Anunciamos y proclamamos tu resurrección. Ven Señor Jesús.

Por eso, Padre de bondad,

celebramos ahora

el memorial que Jesús nos encargó,

y proclamamos la obra de tu amor:

Cristo, tu Hijo, a través del servicio 

y la entrega de su vida

ha resucitado a la vida nueva y ha sido glorificado a tu derecha. 

Señor, Padre de misericordia, Tú derramas sobre nosotros el Espíritu del Amor, el Espíritu de tu Hijo.

Fortaleciendo a tu pueblo con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y renovándonos a todos a su imagen. 

Derramas tu bendición abundante sobre el Papa León, sobre nuestro Obispo N… y sobre todos tus hijos.

Para que todos los miembros de la Iglesia sepamos discernir los signos de los tiempos y crezcamos en la fidelidad al Evangelio; preocupándonos de compartir en la caridad las angustias y las tristezas, las alegrías y las esperanzas de los hombres, y mostrándoles así el camino de la salvación.

Gracias una vez más porque

has acogido en tu casa del Cielo 

a nuestros hermanos difuntos ...

todos nuestros familiares, amigos

y fieles difuntos de esta Comunidad 

Y ahora, Padre santo, nos unimos a toda tu creación

para brindar por tu mayor gloria y por la germinación de tu Bondad en nuestro mundo,

en la feliz compañía de tu hijo Jesús, 

unidos a nuestra Madre María, a su esposo San José

a los apóstoles, a los santos y a todas las personas

de buena voluntad diciendo

Por Cristo, con Él y en Él,a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

PADRENUESTRO

PADRE Y MADRE NUESTRA

EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

TÚ NOS DAS HOY 

NUESTRO PAN DE CADA DÍA.

TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS

Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR

A LOS QUE NOS OFENDEN.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal. Amen.

Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.

Tú que dijiste a tus apóstoles: “la paz os dejo,

mi paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros 

errores sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives por los siglos de los siglos. Amén.

CORDERO DE DIOS

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ NOS DAS la paz

Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.

ORACIÓN FINAL

Queremos, Señor, despertar nuestros corazones que se han dormido en cosas triviales y ya no tienen fuerza para amar con pasión.

Queremos, Señor, despertar nuestra sed de ti, porque bebemos aguas de sabor amargo que no sacian nuestros anhelos diarios.

Queremos, Señor, despertar nuestro anhelo de verte, pues tantas preocupaciones nos rinden y preferimos descansar a estar vigilantes.

Queremos, Señor, despertar nuestra fe dormida, para que dejemos de tener pesadillas y podamos vivir todos los días como fiesta.

Queremos, Señor, despertar nuestro espíritu, porque hay caminos que sólo se hacen con los ojos abiertos para reconocerte.

Queremos, Señor, despertar tu fuego vivo.

Queremos, Señor, ser renovados por fuera y por dentro para acertar a vivir despiertos.

BENDICIÓN

El Señor os bendice, os guarda

y en sus palmas os lleva tatuados.

Os acompaña en todos los caminos.

Y hace prósperas las obras de vuestras manos.

Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,

Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.

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