Hazte socio/a
Última hora:
El primer debate sobre Magnifica Humanitas, #primeroRD

Katholikentag en Wurzburgo: entre la urgencia de las reformas y las crisis que acechan

Recta final el sábado: en el Katholikentag (Congreso Católico) de Wurzburgo chocan la esperanza de reformas, la frustración y los debates políticos. Entre aplausos, lágrimas y una clara postura contra la derecha, la Iglesia lucha por su futuro.

Foto: © KNA/Katharina Gebauer

(Mario Trifunovic, Katholisch).- La mañana del sábado 16 de mayo en Wurzburgo comienza con una decepción. Frente a la Casa Matthias-Ehrenfried, en la Bahnhofstraße, un hombre mayor observa la larga cola ante la entrada. Cientos de personas esperan pacientemente para acceder. Quieren escuchar cómo continuará el Camino Sinodal y si los presidentes del Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK) y de la Conferencia Episcopal Alemana tienen respuestas a las cuestiones abiertas de la reforma. El hombre les dice secamente a algunos de los que esperan: «Hoy ya no va a ser posible».

Muchos permanecen tranquilos, algunos se encogen de hombros, otros ríen. Poco después se muestra que el hombre tenía razón. Ya de camino al salón queda claro el enorme interés que despiertan los debates. La Casa Matthias-Ehrenfried está repleta; es casi imposible avanzar incluso hasta la puerta. Precisamente allí —nombrada en honor al obispo de Wurzburgo Matthias Ehrenfried, conocido posteriormente como “obispo de la resistencia” por su actitud frente al régimen nazi— se debate ahora sobre el futuro de la Iglesia católica. Sobre reformas, cambios sociales y el modo de tratar a la Alternativa para Alemania (AfD), el partido de extrema derecha que está ahora primero en las encuestas.

«Mi esperanza y mi alegría»

Entre aplausos entran finalmente el aún obispo de Hildesheim y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Heiner Wilmer, y la presidenta del ZdK, Irme Stetter-Karp. Antes de comenzar el debate, los asistentes entonan la canción «Meine Hoffnung und meine Freude» («Mi esperanza y mi alegría»). El arranque no podría haber sido más apropiado, especialmente ante los procesos de reforma estancados y el futuro de la prevista Conferencia Sinodal.

¿Qué sucederá con el Camino Sinodal? Irme Stetter-Karp y el obispo Heiner Wilmer debaten el futuro del proceso de reforma. | Foto: © KNA/Katharina Gebauer

Wilmer se esfuerza por transmitir optimismo. Sigue creyendo que el Vaticano aprobará el proyecto de reforma de la Iglesia en Alemania, aunque la decisión tarde más de lo esperado. Ha mantenido intensas conversaciones con varios dicasterios en Roma, también con la Secretaría de Estado, encabezada por el cardenal Pietro Parolin. La llamada Recognitio sigue sin llegar, señala Wilmer. Al mismo tiempo, advierte contra la tentación de interpretar precipitadamente el retraso como un rechazo. «Soy optimista con paciencia», expresó.

Los aplausos interrumpen repetidamente la discusión. Especialmente conmovedor es el momento en que Stetter-Karp acusa a la Iglesia católica de una discriminación estructural contra las mujeres. «La forma en que está constituida la Iglesia católica, lamentablemente, no ha superado el patriarcado», afirma. Todavía en la Iglesia el sexo masculino domina sobre el femenino. Por eso, las reformas en materia de moral sexual y el acceso de las mujeres a los ministerios sacramentales encuentran una resistencia encarnizada.

El silencio se hace especialmente profundo en la sala cuando Stetter-Karp habla de ataques personales relacionados con el debate sobre el aborto. Menciona difamaciones y cartas de amenaza, la «peor persecución» que ha sufrido. Un comentario se le ha quedado especialmente grabado: que su madre «hubiera preferido no haberla dado a luz». Durante unos instantes reina el silencio en la sala. Stetter-Karp lucha visiblemente contra las lágrimas. Solo después de varios segundos continúa el debate.

La AfD tambiénse convierte en tema de discusión. El detonante es el debate sobre la llamada “muralla de contención” (Brandmauer), que recientemente también se ha discutido en círculos eclesiales. Stetter-Karp deja claro que el ZdK no quiere ofrecer conscientemente ninguna plataforma al partido. «Estábamos convencidos de que no les daríamos ninguna plataforma y no queremos hacerlo», dice entre fuertes aplausos: «No les ofrecemos espacio para su demagogia». El partido no trabaja con hechos, «pero eso siempre les ha dado igual».

También Wilmer habla claro. No se puede tolerar que vuelvan a ser socialmente aceptables declaraciones que recuerdan los capítulos más oscuros de la historia alemana. «No podemos callar», afirma el obispo. De hecho, la preocupación por el desarrollo social recorre como un hilo conductor todo el Katholikentag. En varias ocasiones se habla de una ironía histórica: precisamente la Iglesia católica se ve hoy en el papel de tener que defender la democracia liberal, aunque durante siglos le costó mucho aceptarla. Así lo formula, en esencia, también el cardenal de Múnich Reinhard Marx.

Luisa Neubauer, activista climática, debatió en el Katholikentag con el obispo Georg Bätzing. | Foto: © KNA/Harald Oppitz

«¡Algo tiene que cambiar!» – bajo este título debaten más tarde el anterior presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Georg Bätzing, y la activista climática Luisa Neubauer. Bätzing exige más actuación desinteresada tanto en la Iglesia como en la sociedad. El obispo de Limburgo se refiere a estudios del Instituto Sinus de Heidelberg, según los cuales solo alrededor del 30 % de las personas en Alemania mira al futuro con optimismo. Precisamente ahí radica un peligro: los partidos autoritarios prometen respuestas sencillas a crisis complejas.

Bätzing habla de una «ruptura de época»

Al mismo tiempo, la propia Iglesia sigue bajo una enorme presión, no en último lugar por su forma de gestionar los abusos y el encubrimiento. Por eso Bätzing habla de una «ruptura de época». Se necesita más confianza, más valentía y más personas que asuman responsabilidad. Luisa Neubauer, por su parte, sostiene que a muchos ya les falta una visión social para el futuro.

La gran necesidad de debate dentro de la Iglesia se hace evidente en Wurzburgo en muchos lugares. No solo en los grandes foros, sino también en las misas y en eventos más pequeños. Ante el servicio religioso queer (para personas LGBTI+ o de la diversidad sexual) se forma nuevamente una larga cola. Más de 200 personas quieren participar. En el centro están las demandas de mayor visibilidad y reconocimiento de los cristianos y cristianas queer, y con ello, nuevamente, una cuestión que seguirá ocupando a la Iglesia católica en Alemania.

También te puede interesar

Lo último