Lena Savelli: "La visita del Papa nos estimula a seguir salvando y cambiando vidas"
La visita del Papa León XIV a las oficinas del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas representó un momento de profundo significado. Así lo expresó Lena Savelli, directora regional del PMA para América Latina y el Caribe en entrevista con Vatican News
(Patricia Ynestroza/Vatican News).- La visita del papa León XIV a las oficinas del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas representó para todos los miembros de este organismo un momento de profundo significado. Al entrevistar a Lena Sabelli, directora regional del Programa Mundial de Alimentos para la región de América Latina y el Caribe, dijo sobre esta visita:
Durante su discurso, el Papa subrayó la necesidad de mantener el compromiso con quienes padecen hambre y pobreza. Para Savelli, uno de los aspectos más importantes del mensaje fue haber puesto nuevamente en el centro de la atención internacional la realidad de millones de personas que aún sufren la falta de alimentos. “Es un mensaje fuerte porque da visibilidad a las mujeres, los hombres, los niños y las niñas que cada día viven con hambre”, señaló. Asimismo, destacó que el mandato del PMA —salvar y cambiar vidas mediante la asistencia alimentaria— coincide plenamente con los valores de dignidad humana y solidaridad promovidos por la Iglesia Católica.
Es un reconocimiento de la importante labor de nuestros colegas trabajando todos los días para apoyar a las personas que enfrentan el hambre. En su discurso hoy, el Papa realmente resaltó la importancia de seguir haciendo este importante trabajo. Lo más importante es que él realmente visibilizó el tema del hambre y la inseguridad alimentaria, que todavía hay millones de personas en todo el mundo que sufren del hambre
Una labor presente en casi 100 países
La directora regional explicó que el Programa Mundial de Alimentos desarrolla su labor en casi un centenar de países, atendiendo a poblaciones afectadas por conflictos armados, desastres naturales, pobreza extrema y desnutrición. La organización trabaja en estrecha colaboración con gobiernos y comunidades locales para implementar programas de alimentación escolar, apoyar a pequeños productores agrícolas y brindar asistencia de emergencia tras huracanes, inundaciones y otras catástrofes.
“El objetivo no es solamente salvar vidas, sino también cambiarlas, para que las personas puedan vivir con dignidad, acceder a una alimentación saludable y construir un mejor futuro”, explicó.
El PMA en América Latina y el Caribe
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) en América Latina y el Caribe se enfoca en salvar vidas y cambiar vidas combatiendo la inseguridad alimentaria. Su labor abarca desde la ayuda humanitaria inmediata en emergencias hasta el fortalecimiento de programas de alimentación escolar, el apoyo a la agricultura local y la adaptación al cambio climático. Trabajan desde cuatro frentes estratégicos:
Respuesta rápida a emergencias, gestionando centros logísticos y depósitos regionales estratégicos en lugares como Panamá, Ecuador y El Salvador, lo que permite reducir a menos de 72 horas el tiempo de respuesta masiva ante desastres naturales u otras crisis humanitarias. Apoyo a la alimentación escolar, colaborando con los gobiernos nacionales para proveer desayunos y almuerzos a millones de niños y niñas. Esto no solo garantiza su nutrición, sino que representa un incentivo directo para que continúen con su educación. Construcción de resiliencia y adaptación climática, asistiendo a las comunidades agrícolas vulnerables (especialmente en el llamado "Corredor Seco" centroamericano y zonas andinas) frente a la vulnerabilidad climática, mediante técnicas y proyectos que mejoran la producción de alimentos y reducen el riesgo de pérdidas. Protección social y nutrición, trabajando para mejorar las redes de protección social de los países, promoviendo dietas saludables y combatiendo tanto la desnutrición crónica como las crecientes tasas de obesidad y sobrepeso en la región.
Razones para la esperanza
Aunque los desafíos globales siguen siendo enormes, Savelli considera que existen motivos para el optimismo. Recordó que en 2020 el Programa Mundial de Alimentos recibió el Premio Nobel de la Paz, un reconocimiento que puso de relieve la estrecha relación entre la seguridad alimentaria y la construcción de la paz. “Creo que hoy existe una mayor visibilidad sobre el problema del hambre en el mundo y un fuerte compromiso de nuestros socios para seguir trabajando en esta causa”, afirmó.
Homenaje a quienes dieron la vida ayudando
Uno de los momentos más emotivos de la visita papal tuvo lugar frente al muro conmemorativo ubicado en la sede del PMA. Allí figuran los nombres de 171 trabajadores humanitarios que perdieron la vida mientras prestaban asistencia a las poblaciones más vulnerables.
Savelli recordó que, aunque el derecho internacional establece que los trabajadores humanitarios deben ser protegidos y nunca convertirse en objetivos de ataques, la realidad demuestra que quienes operan en algunos de los lugares más difíciles del mundo enfrentan riesgos constantes.
La directora destacó el gesto del Papa al detenerse ante el memorial y depositar flores en homenaje a los fallecidos. “Fue un momento muy importante para nosotros”, expresó. Para los trabajadores del Programa Mundial de Alimentos, concluyó Savelli, la visita del Pontífice representa un estímulo para continuar una misión que trasciende fronteras: seguir trabajando para salvar vidas, combatir el hambre y devolver esperanza a millones de personas en todo el mundo.