León XIV: "Ningún pastor de la Iglesia puede atribuirse por sí solo la misión"
El Papa reivindica los cien años de la presencia de obispos católicos en China, y sostiene que su ejemplo "demuestra que la unidad es comunión en la diversidad"
"La unidad es comunión en la diversidad". El Papa León XIV hizo una llamativa reivindicación de la sinodalidad y de una Iglesia de puertas abiertas durante el videomensaje enviado con motivo del congreso de la Universidad Urbaniana que celebra el primer centenario de los seis primeros obispos católicos chinos consagrados de manos del Papa Pío XI, el 28 de octubre de 1926. Una consagración que, sostiene Prevost, "supuso un acontecimiento de gran relevancia, no solo para el camino de la Iglesia católica en China, sino también para la Iglesia universal".
Tras recordar el viaje, desde Shanghái hasta Roma, León XIV observa "una metáfora del largo camino recorrido por la Iglesia católica en China hasta aquel día, fruto del gran impulso misionero" de la época y que hoy, con el Acuerdo Chicna-Vaticano, sigue dando frutos. Pasando de obispos misioneros a prelados de la tierra. Y es que "en el Pueblo de Dios, la fe compartida abraza las diferencias, haciendo suyos, siempre que sea posible, los rasgos de las personas y de los pueblos, con una amplitud de miras que refleja la forma de actuar de Dios, quien llama a cada uno con sus propias peculiaridades", pues, añade Prevost, "la Iglesia vive en medio de los pueblos con amistad y simpatía por sus expectativas y buenas aspiraciones".
Citando a santo Toribio de Mogrovejo, uno de sus santos de cabecera, el pontírice, recuerda que "ningún pastor de la Iglesia puede atribuirse por sí solo la misión, sino que la recibe y la ejerce en comunión, unido al Sucesor de Pedro y a todos los demás Sucesores de los Apóstoles: los obispos repartidos por todo el mundo". En este sentido, añade el Papa, "resulta conmovedor pensar en nuestros seis futuros obispos, que vinieron desde Shanghái hasta Roma para recibir la ordenación episcopal junto a la tumba del apóstol Pedro" y que "atravesaron el mundo para dar testimonio de la comunión que brota de la fe de los apóstoles, cuyo signo inalienable es la unidad de cada obispo con el obispo de Roma".
"En esto radica la singularidad de la Iglesia frente a todos los demás sistemas y organizaciones sociales y políticas que configuran y regulan las sociedades y la convivencia de los pueblos", apunta León XIV, citando tanto a Benedicto XVI como a Francisco para reivindicar cómo "los católicos chinos, en comunión con el Obispo de Roma, caminan en el tiempo presente. En el contexto en el que viven, dan testimonio de su fe también con obras de misericordia y caridad, y con su testimonio aportan una contribución real a la armonía de la convivencia social y a la edificación de la casa común".
Hoy, en un mundo desgarrado por los conflictos y asolado por las guerras, la Esposa de Cristo continúa la misma misión, rezando para que, ante cualquier amenaza, el Señor custodie el tesoro de la comunión eclesial, fuente fecunda de bondad y paz para todos
"Así pues, como suele ocurrir en la larga historia de la Iglesia, mirar al pasado puede iluminar el presente. Hace cien años, el viaje de seis hombres, que partieron de China hacia Roma para convertirse en obispos de la Iglesia católica, despertó la alegría y el orgullo en muchos de sus compatriotas, dejando en el olvido la desconfianza, las sospechas y la hostilidad. Hoy, en un mundo desgarrado por los conflictos y asolado por las guerras, la Esposa de Cristo continúa la misma misión, rezando para que, ante cualquier amenaza, el Señor custodie el tesoro de la comunión eclesial, fuente fecunda de bondad y paz para todos", finaliza el escrito.