El obispo de Asís insta a condonar la deuda de los países pobres
La propuesta de monseñor Accrocca, siguiendo el ejemplo de San Francisco, llegó al margen de la novena edición de la fiesta del Santuario del Despojo. “Importante una coordinación con las familias franciscanas y las instituciones locales para elaborar propuestas y proyectos sobre el tema”.
(Vatican News).- Una reflexión sobre el perdón y sobre la posibilidad de traducir en la práctica la visión de San Francisco en nuestra época marcada por guerras y conflictos. Es de aquí de donde nació la propuesta de monseñor Felice Accrocca, obispo de Asís - Nocera Umbra - Gualdo Tadino y de Foligno. “Perdón significa una condonación de la culpa”, explicó al margen de la novena edición de la fiesta del Santuario del Despojo. “Y entonces se podría condonar la deuda de tantos países pobres que están aplastados por este peso”.
Una posibilidad evocada y deseada también en concomitancia con el Jubileo de 2025, así como con el del 2000. “Se habla de ello desde siempre, pero luego se pasa por alto”, dijo el obispo añadiendo que en cambio “habría que profundizar la cuestión porque podría llevar resultados positivos”.
Por el momento el llamamiento es de carácter personal, pero el prelado tiene intención de ir más allá. “Siento el deber de trabajar para que ciertas ideas puedan impregnar más el tejido de toda la diócesis”, afirmó monseñor Accrocca, quien precisó: “creo que es importante una coordinación con las familias franciscanas y con las instituciones locales para elaborar propuestas y proyectos sobre este tema y sobre los temas de la paz”.
El dinero no hace la felicidad
El contexto de la declaración fue un congreso titulado ‘Hermana Economía; si el dinero no hace la felicidad. De la economía de Francisco a la economía contemporánea, cómo repensar el desarrollo global’, que se desarrolló en presencia —en calidad de ponentes— de la hermana Raffaella Petrini, Presidenta del Gobernatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano, y del profesor Carlo Cottarelli, economista y docente en la Universidad Católica del Sagrado Corazón.
Se trató de uno de los momentos organizados en Asís para celebrar la novena edición de la fiesta del Santuario del Despojo, el lugar donde San Francisco renunció a sus bienes materiales y donde hoy reposan los restos mortales de San Carlo Acutis. Los actos culminaron el domingo 17 de mayo con la misa presidida por monseñor Accrocca en la iglesia de Santa María la Mayor.
“Despojo es amar todos los días no solo con las palabras sino con los hechos”, afirmó el obispo durante la homilía, que tocó un tema declinado de varios modos durante el calendario de las celebraciones iniciado el 13 de mayo.
Por una economía de la fraternidad
En confirmación de la intervención concreta de la Diócesis, en el marco de un compromiso plurianual para la sensibilización sobre estos argumentos, el 16 de mayo se celebró la ceremonia del premio ‘Francisco de Asís y Carlo Acutis, por una economía de la fraternidad’.
“Este reconocimiento es una señal para volcar la economía partiendo de los más débiles”, afirmó monseñor Accrocca entregando el premio de 45 mil euros a los representantes de “Hantoa Fraternity Hub”, un proyecto de acogida (hotel y restauración) más un laboratorio de sastrería que será gestionado por mujeres que viven en una pequeña ciudad rural en la isla y diócesis de Bougainville, en Papúa Nueva Guinea.
Vista la bondad de los 78 proyectos recibidos, la comisión de evaluación asignó otros dos reconocimientos. El primero, de 10 mil euros, a una iniciativa ligada a la encíclica Laudato si', procedente de la diócesis de Rulenge-Ngara en Tanzania, que ve comprometidas a 50 madres adolescentes menores de 20 años, las cuales recibirán una formación para la producción de estufas y hornillos de bajo consumo energético, la fabricación de briquetas de cáscara de arroz utilizando desechos agrícolas y para la producción de compresas higiénicas reutilizables.
El segundo, de 5 mil euros, fue otorgado a un proyecto realizado en Madagascar titulado ‘M.A.D.E. Perfume de Esperanza’, que apunta a la emancipación económica y social de jóvenes mujeres vulnerables y solteras menores de 35 años que, reunidas en una cooperativa femenina, han creado y alimentan un fondo de ahorro a través de la producción de jabón artesanal reciclado del plástico, vendido luego en el mercado y en línea en una economía circular.
Los organizadores hicieron saber que en las diversas ediciones del premio, desde 2021 hasta hoy, han sido asignados en total 275 mil euros.