El patriarca de Lisboa, en Fátima: "La humanidad solo encontrará la paz cuando redescubra que es una familia"
El patriarca Rui Valério, en la homilía de la Misa internacional de este 13 de mayo, festividad de Fátima, animó a los peregrinos a generar una «corriente de esperanza» al regresar a casa
(Agencia Ecclesia).- El patriarca de Lisboa hizo hoy un llamamiento en Fátima a la construcción de la paz y la fraternidad, defendiendo una devoción mariana con un impacto concreto en la sociedad. «Esta es una de las mayores profecías de Fátima para nuestro tiempo: la humanidad solo encontrará la paz cuando redescubra que es una familia. Aquí nadie es extranjero. Aquí nadie está solo. Aquí todos somos hijos acogidos por la misma Madre», afirmó Rui Valério en la homilía de la Misa internacional del 13 de mayo.
El presidente de la peregrinación conmemorativa subrayó que la presencia en Cova da Iria debe traducirse, después, en la realidad cotidiana familiar y profesional. «El Mensaje de Fátima solo se acoge verdaderamente cuando se transforma en misión. Cuando lo que aquí recibimos se convierte en luz para los demás. Cuando lo que aquí contemplamos se transforma en vida nueva», explicó el responsable católico.
La intervención destacó la necesidad de una atención concreta a las heridas del prójimo, valorizando la solidaridad y la cercanía compasiva ante el sufrimiento ajeno.
«Amar como María es cargar con el sufrimiento de los demás, es acercarse, es rechazar la indiferencia», sostuvo D. Rui Valério, señalando que «no hay verdadero amor a Dios sin amor concreto por el hermano». "En María se genera la nueva humanidad. En ella nacen hombres libres. En ella nacen corazones reconciliados. En ella nacen hombres y mujeres capaces de amar. En ella nacen hijos de la luz. El otro deja de ser una amenaza, pasa a ser un hermano".
Fátima, escuela de transformación interior
Ante una multitud de peregrinos procedentes de los cinco continentes, el patriarca definió la Cova da Iria como un espacio de conversión capaz de rescatar al ser humano de su propio egoísmo. «Fátima no es solo un lugar de devoción. Fátima es una escuela de transformación interior. Aquí aprendemos que la humanidad solo vuelve a encontrar el camino cuando vuelve a levantar los ojos hacia Dios», señaló D. Rui Valério.
El patriarca de Lisboa se refirió además a Fátima como un «punto de partida», desafiando a los peregrinos a ser «discípulos misioneros». «Partimos para llevar la reconciliación donde hay división. Partimos para llevar la paz donde hay violencia. Partimos para llevar la luz donde hay tinieblas», señaló el responsable católico.
La primera peregrinación internacional de este año culmina con la bendición de los enfermos y la procesión de despedida en el recinto de oración de Cova da Iria. «¡Regresad a vuestras casas con alegría! ¡Regresad con valentía! ¡Regresad con entusiasmo, por otro camino! No tengáis miedo de ser luz. No tengáis miedo de ser santos. No tengáis miedo de mostrar al mundo la belleza de Dios. No tengáis miedo de ser como niños, de volver a la infancia y acoger el amor maternal de María. Y que de esta Cova da Iria salga hoy una inmensa corriente de esperanza, capaz de atravesar el mundo entero y llegar al corazón de toda la humanidad», concluyó Mons. Rui Valério, dirigiéndose a los peregrinos procedentes de Portugal y de unos 30 países más.
Las celebraciones conmemorativas de los 109 años de las Apariciones incluyen oraciones por los líderes políticos mundiales, los migrantes y las víctimas de persecución. El Santuario de Fátima ha acogido a cerca de un millón y medio de peregrinos desde el comienzo del año civil.