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Monseñor Bonny: “Estoy preparado para ordenar hombres casados hacia 2028”

Johan Bonny, obispo de Amberes | RD/Captura

El obispo de Amberes, Johan Bonny, se ha declarado dispuesto a ordenar sacerdotes a hombres casados “a partir de 2028”, si la Iglesia le abre esa posibilidad, según una crónica publicada en el portal católico belga Cathobel y firmada por Christophe Herinckx. Bonny vincula esa eventual reforma al proceso sinodal en curso y a la grave escasez de clero en su diócesis, y deja claro que no se trata de “romper el celibato”, sino de pensar “otras formas de ministerio ordenado” que permitan mantener vivas las comunidades.

Bonny, en la catedral de Amberes | Diócesis de Amberes

“Estoy preparado para ordenar hombres casados”

“Si el papa y la Iglesia universal lo permiten, estoy preparado para ordenar sacerdotes a hombres casados en la diócesis de Amberes hacia 2028”, afirma el prelado, que sitúa ese horizonte en el marco de los trabajos del Sínodo sobre la sinodalidad, previstos hasta 2027.

Cathobel recuerda que Bonny lleva años defendiendo que “los hombres casados deberían poder convertirse en sacerdotes”, pero ahora pone fecha aproximada y lo inscribe en una estrategia pastoral concreta para responder a la falta acuciante de presbíteros. El obispo subraya que no se trata de una iniciativa individual, sino de un discernimiento que la Iglesia belga quiere hacer “en comunión” con Roma.

Celibato, vocaciones y nuevas formas de ministerio

En su carta pastoral, el prelado belga insiste en que no pretende abolir el celibato, que considera “un gran valor para la Iglesia”, pero sí abrir la puerta a un clero con perfiles diversos.

Celibato opcional

“No todos los sacerdotes deben ser celibatarios”, sostiene, convencido de que la combinación de presbíteros célibes y casados podría “enriquecer el servicio pastoral” y garantizar una presencia sacramental más estable en parroquias que hoy dependen de curas sobrecargados y sin tiempo para empatizar con sus fieles. El obispo describe una situación “crítica” en su propia diócesis de Amberes y en otras muchas Iglesias europeas, donde cada vez más comunidades quedan sin párroco residente, se agrupan en unidades pastorales y no pueden asistir a la celebración de la misa dominical.

Bonny plantea que los llamados viri probati -hombres casados de fe probada y con experiencia en la vida comunitaria- podrían ser ordenados para ejercer el ministerio en su entorno local, manteniendo su trabajo y su familia. “No podemos seguir como si nada ocurriera”, advierte, y pide “coraje pastoral” para no dejar morir las comunidades por falta de sacerdotes.

El prelado ve en el proceso sinodal una oportunidad para que las conferencias episcopales formulen propuestas concretas y para que Roma dé pasos prudentes pero efectivos.

Sinodalidad y unidad de la Iglesia

El obispo de Amberes reconoce que una decisión de este calibre solo puede tomarse “a nivel universal o al menos continental” para evitar fracturas y se muestra confiado en que el debate no romperá la comunión.

viri probati

“Roma no es solo documentos y cardenales, es también unidad en la diversidad”, recuerda, en sintonía con otras intervenciones suyas sobre la sinodalidad. En la crónica de Cathobel subraya que no quiere “ser desobediente al papa”, pero sí “ayudar a la Iglesia a encontrar soluciones” ante desafíos que, en su opinión, ya no admiten más dilaciones.

Mientras Roma toma una decisión al respecto, Bonny anima a los fieles a participar en la reflexión, convencido de que la cuestión del acceso de hombres casados al sacerdocio no es un asunto interno del clero, sino un tema que afecta directamente a la vida de las comunidades. “No se trata de una revolución, sino de permitir que la Iglesia siga anunciando el Evangelio de manera creíble allí donde vive la gente”, concluye. Y cualquier fiel europeo podría firmar su carta pastoral con aquel conocido refrán español: “Tiene más razón que un santo”.

Johan Bonny es obispo de Amberes (Bélgica) desde 2009. Nacido en 1955 en Bélgica, es teólogo y licenciado en Derecho Canónico por la Universidad de Lovaina. Antes de su nombramiento episcopal, trabajó en la Nunciatura Apostólica en Roma y fue oficial de la Secretaría de Estado del Vaticano en la época de Juan Pablo II.

Johan Bonny, obispo de Amberes

Se le conoce por su estilo pastoral abierto y dialogante, especialmente en temas como la sinodalidad, el matrimonio homosexual, las bendiciones a parejas del mismo sexo (en línea con Fiducia Supplicans) y la crisis de vocaciones sacerdotales. Es una voz progresista en la Iglesia belga y europea, pero siempre en comunión con Roma, y ha participado activamente en el Sínodo sobre la Sinodalidad.

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