Rafael Morales 4. CANCIÓN SOBRE EL ASFALTO

Nido de poesía: Nicolás de la Carrera
04 abr 2013 - 08:16
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EÍAMOS en la "Poética" inicial de "Los desterrados", en su primera edición:

"La poesía, por lo que de divinidad pueda tener, se encuentra en todas partes. No la busquéis tan solo en las aguas de un arroyo o en los cálidos ojos de la mujer querida. Bajad también entre los lodazales, entre las yerbas de la primavera que se pudrieron..."

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Descubríamos allí un cortejo procesional de seres humanos dolientes. Con ellos, enfermos de cuerpo, de mente, de injusticia, sufría tiernamente el corazón solidario de Rafael Morales. Pero en "Canción sobre el asfalto" (1954), la compasión del poeta no se dirige tanto a semejantes, hombres o mujeres, como, muy especialmente, a seres inanimados, a cosas, a despojos de cosas.

Al comentar estos versos destaca María del Pilar Palomo "la exaltación poética de lo humilde y cotidiano..., en donde, en versos que siguen sonando a Lope, a Quevedo, se cantan los oficios, las cosas olvidadas y despreciadas —"Cántico doloroso al cubo de basura"— como expresión de un dolor del siglo XX, de suburbio y miseria cotidiana, como el cerco condicionante de una realidad actual. Singularísima voz neobarroca en el panorama de la poesía social de los 50..."

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¿DE QUÉ TRATA "CANCIÓN

SOBRE EL ASFALTO"?

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En la sección "Esa gente que pasa", proclama el poeta talaverano elegíacos himnos, por ejemplo, a los traperos y a los barrenderos. Así describe la actividad de los barrenderos: "En sus carritos cargan tibios pepeles viejos, / que crujen mansamente con un temblor de pájaro, / acongojadas flores y muertas mariposas; / billetes del tranvía brutalmente arrugados. / El dolor de lo mínimo, de lo leve y lo viejo / insensibles escobas lo arrebatan al paso, / y en las alas dolientes que el barrendero lleva / un llanto silencioso se hace tierno y dorado."

El último apartado del poemario es "Canción sobre el asfalto". Y, ahora sí, le escuchamos cantar a "la encina derribada", los "discos luminosos" (semáforos), "la acacia cautiva", "el cemento"... Y, dos temas inolvidables: "Cancioncilla de amor a mis zapatos", que reproducimos en el post de hoy. Y "Canción dolorosa al cubo de la basura", que conoceremos en primer lugar...

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EN TI SE HIZO REDONDA LA TERNURA

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Se sitúa Morales frente a un cubo de basura, grávido y fecundo como hucha de barro; y le habla con afecto. —Cada objeto que encierras, como piel de naranja o zumo de manzana, fue bello un día, hermoso y codiciado. Lloras hoy tu destino como lo haría un esqueleto o cenizas de urna. Viviste y vives hoy, y vivirás mañana, como santa reliquia de lo que un día fuiste y todavía sueñas.

A mitad del siglo XX, por las mismas fechas en que Morales escribía estos versos de homenaje a lo pequeño y olvidado, en un monasterio trapense de Kentucky expresaba el novicio Ernesto Cardenal sencillos y sentidos versos de amor a la basura, de esperanza en un nuevo cielo y una nueva tierra (pulsar).

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CÁNTICO DOLOROSO

AL CUBO DE LA BASURA

Tu curva humilde, forma silenciosa,

le pone un triste anillo a la basura.

En ti se hizo redonda la ternura,

se hizo redonda, suave y dolorosa.

Cada cosa que encierras, cada cosa

tuvo esplendor, acaso hasta hermosura.

Aquí de una naranja se aventura

la herida piel silente y penumbrosa.

Aquí de una manzana verde y fría

un resto llora zumo delicado

entre un polvo que nubla su agonía.

Oh, viejo cubo sucio y resignado,

desde tu corazón la pena envía

el llanto de lo humilde y lo olvidado.

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SIENTO LA TIERRA QUE ESPERA

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Rafael Morales medita, en ágiles cuartetas metafísicas, la función del calzado que, al tiempo que protege los pies, los acompaña a su destino final: descansar bajo tierra. Me recuerda el amoroso poema de Álvarez Lencero "Llanto por una alpargata muerta", donde agradece el poeta el servicio de quien vivió para serle útil y, cumplido su destino, perderá en un basurero su identidad y su ser (pulsar).

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CANCIONCILLA DE AMOR

A MIS ZAPATOS

Los zapatos en que espero

el tiempo de mi partida

tienden dos alas de cuero

para sostener mi vida.

Bajo la suela delgada

siento la tierra que espera.

Entre la vida y la nada

¡qué delgada es la frontera!

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SE QUEDARÁ VACÍA Y SILENCIOSA

En la poesía de Leopoldo de Luis el tema de la ropa es recurrente. Así, en “La ropa en la ventana”, se identifica el poeta con la ropa tendida que flamea al viento: “Como falsos ahorcados en el aire / sus cuerpos vacilantes y vacíos, / desnudos de nosotros, brazos, piernas, / cinturas, pechos, cuellos, suspendidos.” Y al final leemos: “Y no sé si es la ropa o es la vida / la que pende de un hilo.”

En el poema de Rafael Morales “Soneto triste para mi última chaqueta”, se adivina mayor proximidad (“tibia chaqueta”). Y amorosa fidelidad, pues cuando el poeta falte, la delicada tela “cobijará una ausencia, / una lejana memoria...” Si para Leopoldo de Luis el viento agita la ropa (“esa silueta con que juega el viento”), para Morales todo es tremendamente serio y silencioso (“no alentará ni el más pequeño ruido”). Se quedó la chaqueta definitivamente vacía. Se quedó sola: quiero decir que muerta.

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SONETO TRISTE PARA

MI ÚLTIMA CHAQUETA

Esta tibia chaqueta rumorosa

que mi cuerpo recoge entre su lana,

se quedará colgada una mañana,

se quedará vacía y silenciosa.

Su delicada tela perezosa

cobijará una sombra fría y vana,

cobijará una ausencia, una lejana

memoria de la vida presurosa.

Conmigo no vendrá, que habré partido,

y entre su mansa lana entretejida

tan sólo dejaré mi propio olvido.

Donde alentara la gozosa vida

no alentará ni el más pequeño ruido,

sólo una helada sombra dolorida.

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RAFAEL MORALES

Premio Nacional de Literatura 1954

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1. Poemas del toro

CHOTO

A UN TORO VIEJO

2. El corazón y la tierra

A UN ESQUELETO DE MUCHACHA

PRIMAVERA

INSTINTO

3. En este valle de lágrimas

LOS ABANDONADOS

LAS AMANTES VIEJAS

LOS NIÑOS MUERTOS

4. Canción sobre el asfalto

CÁNTICO DOLOROSO AL CUBO DE LA BASURA

CANCIONCILLA DE AMOR A MIS ZAPATOS

SONETO TRISTE PARA MI ÚLTIMA CHAQUETA

5. De pronto, el barro fue vivificado

ADÁN

TENTACIÓN

COMO EL CHOPO

6. Dos árboles y un gato

LA TRANSFIGURACIÓN

EL ÁRBOL DE LA CLÍNICA

GATO NEGRO EN EL PASEO DE LAS DELICIAS

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