El Cristo de Borja y la paradoja de la Iglesia
Desamparada, dejada de la mano de Dios
Y después, por supuesto, no faltan los que se echan las manos a la cabeza
(Jesús Bastante).- Cecilia Giménez es una octogenaria, feligresa de la iglesia de Borja, que un buen día vio cómo el "Ecce Homo" de la parroquia estaba absolutamente deteriorado. Ni corta ni perezosa, y al ver cómo nadie hacia nada por evitarlo, se puso manos a la obra y, pincel en mano, y ante la vista de todos, hizo su propia "restauración". Una "chapuza" en toda regla. De buenas intenciones está el infierno lleno, que dicen (aunque ahora quieran llevar a los tribunales a la buena señora).
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