Camino sinodal alemán
El fin de la era Bätzing: dos opiniones
Camino sinodal alemán
La renuncia de Georg Bätzing a optar por un segundo mandato como presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, sin detallar cuáles son sus verdaderos motivos, ha despertado suspicacias, más aún cuando el obispo de Limburgo fue uno de los motores del Camino Sinodal alemán, en el cual muchos católicos alemanes habían puesto sus esperanzas de lograr reformas necesarias y urgentes en la Iglesia católica.
Resumo aquí dos análisis, uno de Mario Trifunovic, redactor en katholisch.de, y el otro de Simon Linder, teólogo católico que trabaja para la Universidad de Tubinga.
Señala Trifunovic que, cuando Bätzing asumió en 2020 la sucesión de Reinhard Marx, la Iglesia en Alemania ya se encontraba en una profunda crisis de confianza. El manejo de los casos de abusos sexuales, la veloz pérdida de fieles y las grandes esperanzas de reforma definían la situación. Particularmente determinante fue el Camino Sinodal. Que este proceso de reforma, a pesar de las fuertes resistencias y reservas desde el Vaticano, se concluya próximamente en Stuttgart se debe también a la perseverancia de Bätzing. Él se encargó de que no se pospusieran los conflictos, sino que se afrontaran abiertamente.
Fue un riesgo que asumió y por el que tuvo que encajar varios golpes. Sobre todo por lo que algunos críticos consideraban su estrecho acercamiento al Comité Central de los Católicos Alemanes. Con ello habría debilitado su rol como moderador y ya no habría sido percibido como una voz equilibrada. También en el Vaticano este rumbo parecía haber sido visto con ojos críticos.
Al mismo tiempo, los enfrentamientos llegaron hasta Roma y dieron lugar a encuentros y conversaciones con la Curia Romana. Se hizo visible que una brega constructiva es posible y que puede haber valor para un debate abierto. Y aun así, a Bätzing le faltó precisamente allí respaldo y una red de contactos más fuerte. Obispos críticos como Rudolf Voderholzer, Stefan Oster o Rainer Maria Woelki se consideraban mejor conectados en Roma que el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana.
Pese a todo, Trifunovic no ve la salida de Bätzing como una derrota, sino como una oportunidad para que entren en juego nuevas fuerzas, nuevas constelaciones, nuevos caminos hacia un mayor respaldo desde Roma.
Simon Linder tiene una opinión más pesimista al respecto sobre el futuro del Camino Sinodal. Piensa que el Comité Central de los Católicos Alemanes ha fracasado en alcanzar sus objetivos: los laicos y los miembros del clero no tienen iguales derechos, las mujeres y los hombres tampoco, el celibato obligatorio sigue vigente, en materia de moral sexual no se pudo siquiera acordar con los obispos una perspectiva básica común, no existe todavía una jurisdicción administrativa independiente, etc.
Estos objetivos estaban bien fundamentados a partir del estudio MHG (ese demoledor pero insuficiente informe científico del año 2018 sobre el abuso sexual de menores cometido por clérigos católicos en Alemania), precisamente para reducir el peligro de violencia sexual en la Iglesia. Ahora queda prohibido indicar una mejora en el trabajo de prevención, el cual no puede impedir de manera suficiente los daños que causan estructuras peligrosas. Aquí Linder hace referencia a que los abusos sexuales tienen su raíz en estructuras eclesiales que aún subsisten.
Aún así, espera que los niños y jóvenes de hoy estén mejor protegidos contra la violencia sexual en la Iglesia gracias a una opinión pública más sensibilizada. En Alemania, las personas han perdido su confianza en la Iglesia en los últimos años: del 29% antes de la publicación del estudio MHG (2018) se ha pasado a sólo el 11% en la actualidad.
Su conclusión es que, incluso teniendo la impresión de estar ante una catástrofe enorme, las fuerzas de resistencia eclesiásticas son más fuertes que cualquier esperanza de reformas necesarias.
Lo cierto es que el final de la era Bätzing abre un futuro incierto para la Iglesia en Alemania, no muy prometedor si eso significa mayores obstáculos para las reformas que buscan regresar al espíritu de las fuentes, a la Buena Nueva proclamada por el Jesús de los Evangelios.
Fuente: katholisch.de
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