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Una luz en el quehacer político: Reflexiones sobre la 'carta a los políticos' del Cardenal Chomali

"Este mensaje de la Iglesia chilena es un faro de luz. Agradezco profundamente al Cardenal Chomali por esta carta. Invito a los políticos, no solo de Chile, sino de toda nuestra región, a meditarla, a recuperar el honor de su vocación y a no defraudar al pueblo que les ha confiado su destino"

Carta a los políticos del cardenal Chomali

Hace ya muchos años que, por los devenires históricos de Chile, y mi vocación de servicio, me llevaron a residir lejos de mi patria. Aunque llevo a Chile entrañablemente en el corazón, las décadas de servicio fuera de sus fronteras me otorgan hoy una perspectiva distinta de su realidad. No escribo estas líneas con la intención de dar lecciones a mis compatriotas, ni de inmiscuirme en la contingencia diaria de una nación que tiene sus propios y muy capacitados actores. Lo hago, más bien, desde la mirada de quien observa, desde la distancia y desde la universalidad de la misión de la Iglesia, el inmenso valor de un documento que trasciende las fronteras andinas.

Carta a los políticos del cardenal Chomali

He leído con atención y esperanza la reciente «Carta a los Políticos» escrita por un estimado amigo y pastor: el Cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago de Chile. Es una valiosísima contribución que un cardenal se dirija públicamente a quienes ejercen el poder, no para reprenderlos desde el atrio, sino para valorar su vocación y enfatizar lo que la Iglesia siempre ha reconocido como el verdadero rostro de la política: la búsqueda constante y exigente del bien común.

Vivimos tiempos en los que el debate público global se ha llenado de cinismo y polarización. En este contexto, que un pastor recuerde que la política es, como decía Pío XI, «la forma más elevada de caridad», es un acto de audacia evangélica. La Iglesia no busca ser un agente político ni debe perseguir intereses partidistas, pero no puede permanecer muda ante el sufrimiento de quienes no tienen un plato de comida al final del día, de quienes viven la angustia de la inseguridad, o de los jóvenes que, al ver los escándalos de corrupción y las promesas incumplidas, se alejan asqueados del servicio público.

El Cardenal Chomali pone el dedo en la llaga al abordar la profunda crisis de confianza que asola a las instituciones democráticas, recordando que los partidos políticos y el Congreso gozan hoy de niveles mínimos de credibilidad. Desde la experiencia de la Academia Internacional de Líderes Católicos, formando líderes en toda América Latina y el mundo, vemos que esta erosión de la confianza no es un fenómeno exclusivamente chileno, es un mal de nuestra época. Por ello, la receta que propone el documento es universal: la probidad, la responsabilidad, la transparencia y la cercanía genuina con las necesidades del pueblo. El poder, subraya sabiamente el texto inspirado en el gesto de Jesús lavando los pies a sus discípulos, solo es legítimo cuando se ejerce como servicio.

Me resulta especialmente iluminador el llamado del Cardenal a ser «artífices de la paz», destacando que la violencia a menudo comienza en el lenguaje. Hoy, que los discursos políticos se trasladan a las redes sociales, el impacto de las palabras se multiplica al llegar a millones en todo el mundo. La ineludible responsabilidad de la política en el mundo digital exige no recurrir a falsedades, "bots" o descalificaciones que deshumanizan al adversario. Un líder católico, un verdadero servidor público, no ve en el otro a un enemigo a destruir, sino a un interlocutor legítimo con quien construir el destino de la nación.

Carta a los políticos del cardenal Chomali

Asimismo, la carta resalta de manera inequívoca que la perfecta expresión de la política es el cuidado y la protección de la vida humana, desde su concepción hasta su término natural, abarcando con especial urgencia a los más vulnerables: a los pobres, a los enfermos, a los migrantes, al niño no nacido, al anciano abandonado. Una sociedad se mide, en definitiva, por cómo sostiene a quienes no pueden defenderse por sí mismos.

Finalmente, el documento nos lanza un desafío que golpea directamente el corazón de nuestra misión en la Academia: la política forja valores en la juventud. Los jóvenes dan más crédito a lo que ven que a lo que oyen. Si quienes ejercen cargos públicos se tratan con odio y desprecio, están cerrando la puerta del futuro a las nuevas generaciones.

Hago mías las «Bienaventuranzas del político» del cardenal vietnamita Nguyễn Văn Thuận que el Cardenal Chomali cita al cierre de su carta: Bienaventurado el político que trabaja por el bien común y no por su propio interés; bienaventurado el que sabe escuchar y el que no tiene miedo.

Este mensaje de la Iglesia chilena es un faro de luz. Agradezco profundamente al Cardenal Chomali por esta carta. Invito a los políticos, no solo de Chile, sino de toda nuestra región, a meditarla, a recuperar el honor de su vocación y a no defraudar al pueblo que les ha confiado su destino. Necesitamos más pastores que, con valentía y afecto, iluminen el árido terreno de la política con la esperanza del Evangelio. Al final la política es una vocación muy particular: amar sirviendo, y servir para alcanzar el bien común.

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