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Luis Marín San Martín, nuevo limosnero papal

El problema no son los que se van, sino (también) los que se quedan

"Jesús no fue pauperista ni purista"

"El principal enemigo del evangelio está en casa, o sea, en la Iglesia que tiene miedo de Jesús"

(Xabier Pikaza).- El evangelio de hoy (23.8.5) dice que, al escuchar la propuesta de Jesús en Cafarnaum, algunos se marcharon, dejaron de seguirle. Les parecía quizá que el listón de Jesús era demasiado alto (o estaba mal colocado).

Otros se quedaron, posiblemente sin demasiado convencimiento; eran Pedro y los doce. Jesús les dice ¿no os vais? Y ellos responde ¿dónde vamos a ir, tú tienes palabras de vida eterna? No parece que esa respuesta de Pedro y los Doce, tal la transmite el evangelio de Juan, sea simplemente irónica.

En esa línea quien conozca este evangelio sabe que no es demasiado clara, pues Juan acepta la tarea de los Doce, pero sabe que hay algo más importante que ella: la revelación de Dios en Jesús, la mediación de los pobres y excluidos de la tierra.

Ésta es la única vez en que Juan habla de los Doce como Iglesia instituida; en todo el resto del evangelio muestra cierto recelo por ella. Desde aquí se entiende un comentario a la postal de ayer:

El principal enemigo del evangelio está en casa, o sea, en la iglesia que tiene miedo de Jesús... (Según ese comentario de F., el problema no sería el de aquellos que se van, sino el de aquellos que se quedan,traicionando el espíritu de Jesús).

El problema no es simple, y pueden darse diversas posibilidades:

-- Algunos se van porque han conocido bien a Jesús... y no quieren seguirle, pero otros se van sin haberle conocido (sin que nosotros, los cristianos, hayamos mostrado de verdad su rostro).

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