La sabiduría habita en todos
"La sabiduría es el arte de vivir de manera armoniosa y feliz tanto a los niveles personal y colectivo como con la naturaleza, el cosmos y el Misterio que nos envuelve. Felizmente en Ecuador tenemos 3 grandes fuentes de sabidurías…"
La sabiduría es el arte de vivir de manera armoniosa y feliz tanto a los niveles personal y colectivo como con la naturaleza, el cosmos y el Misterio que nos envuelve. Es la madre de las ideologías. Cada uno de nosotros tenemos sabiduría y estamos llamados a desarrollarla a lo largo de toda nuestra vida; nos enriquecemos los unos a los otros según nuestras culturas. Felizmente en Ecuador tenemos 3 grandes fuentes de sabidurías: la cultura popular, la cultura indígena y la cultura afroecuatoriana.
Estas sabidurías tienen 2 dinamismos fundamentales y complementarios: la comunidad de fe y la convivencia equitativa. Preguntémonos si caminamos con estos ‘2 pies’…
La sabiduría se enraíza primero en la pertenencia a una comunidad de fe en sentido amplio. La sabiduría crece por la ‘fe en nosotros mismos’: tenemos capacidades infinitas por participar todos y todas de la Energía vital que todo lo crea y lo recrea.
Otra dimensión es ‘la fe en los demás’ porque todos somos iguales, infinitos y creadores. Una tercera dimensión es ‘la fe en la naturaleza y el cosmos’ que son nuestra matriz primera en continuo desarrollo y progreso benéfico.
Tenemos que ser optimistas: Somos con todo y con todos una sola dinámica de vida en proceso de desarrollo positivo
La fuente última de nuestra sabiduría es ‘la fe en la Energía vital’ que llamamos Dios con sus múltiples nombres, o la Fuente originaria de todo, o la Creatividad en acción permanente. San Pablo lo decía a su manera: “Si Dios (Energía, Fuente y Creatividad) está con nosotros, ¿quién contra nosotros?” ... “Todo lo puedo en Cristo (el hombre total) que me fortalece” (Romanos 8,31 y Filipenses 4,13). Esta fe múltiple vivida en comunidad es el primer dinamismo de todo ser humano.
El segundo dinamismo de nuestra sabiduría es nuestra capacidad de convivir armoniosamente como seres humanos: decidimos individualmente de nuestras opciones de vida, pero es en comunidad que nos desenvolvemos adecuadamente. Descubrimos que todos nos necesitamos porque ser humano es ser hermano. Además, cada uno y entre todos somos una sola unidad con la naturaleza que nos nutre y nos sana,y con el cosmos que nos abriga a todos. Finalmente pertenecemos a esta Energía vital que todo lo engloba y lo dinamiza.
Por todo esto tenemos que ser optimistas: Somos con todo y con todos una sola dinámica de vida en proceso de desarrollo positivo. Lo hemos escuchado alguna vez: “¡Una sola gota de agua cambia el nivel del mar!” – “¡Todo grito de dolor o de felicidad estremece el planeta!” – “¡Somos polvo de estrellas, eternos!” – “¡El Reino no se detiene!”… Nuestro destino es una convivencia armoniosa entre todos y con todo: Eso es el secreto de la felicidad que no falla; el resto son placeres efímeros y pasajeros. Eso es lo esencial.
Tienen nuestras sabidurías varias dimensiones: individual, colectiva, cósmica y espiritual, que nos permiten construirnos plenamente. Mediante nuestras sabidurías colaboramos, por una parte, a una economía equitativa donde todos damos según nuestras capacidades y donde todos recibimos según nuestras necesidades, y, por otra parte, para una política donde todos participamos en todos los niveles sociales.Sabemos que la democracia es participar todos en lo que interesa a todos, y que nadie es una isla.
Para potenciar nuestras sabidurías existen espacios de los que todos somos parte: la familia, la escuela, la religión, los medios de comunicación, los partidos políticos, la cultura y ahora la inteligencia artificial. La familia es la primera experiencia social que nos marca para toda la vida: Es la escuela de la sabiduría por el testimonio y los consejos de nuestros padres. La educación escolar es para capacitarnos afín de enfrentar los desafíos, las dificultades y la maldad que vamos a encontrar. Las religiones están para humanizarnos plenamente porque lo abarcan todo: lo individual, lo colectivo, lo socioeconómico y político, y lo espiritual. Los partidos políticos son las expresiones de las organizaciones populares para orientar la política y la economía: ponen la política antes que la economía. La cultura es la herencia de siglos de sabidurías milenarias que nos habitan consciente e inconscientemente y que debemos compartir para enriquecernos respetuosa y mutuamente. La inteligencia artificial es el resultado que nuestro desarrollo tecnológico que debe socializarse y ponerse al servicio del desarrollo humano integral, la promoción de la naturaleza, la comunión con el cosmos y la apertura a la dimensión trascendental.
La sabiduría que encontramos en la Bibliaintegra las sabidurías de las civilizaciones contemporáneas: la de Mesopotamia (o Persa), la de Egipto (en África), la de Grecia y la de los Celtas (ahora Europa central y occidental). Los libros bíblicos de Sabiduría fueron escritos para resistir, desde las sabidurías de los pobres, la violencia de los imperios griegos y romanos. Jesús de Nazaret asume estas sabidurías -allí estaría el sentido de la visita de los magos- para revelar, por una parte, que Dios es cercano, amigo y liberador con nosotros y, por otra, para proponernos la construcción de la fraternidad y la justicia universales a partir del protagonismo de los pobres y de los que tienen el espíritu de los pobres. Llamó Jesús este proyecto el Reino de Dios, el reinado de la vida, del amor y de la felicidad.
Durante 13 años el papa Francisco se ha dedicado a volver al mensaje de un Jesús liberador que aporta alternativas novedosas para sustituir el sistema capitalista perverso y construir desde los pobres organizados la civilización el amor y la justicia, respetuosa de la naturaleza y abierta a la trascendencia del cosmos.
Actualmente los pueblos autóctonos del planeta se rebelan contra los sistemas que quieren seguir colonizándolos y proponen desde sus sabidurías alternativas de sociedad políticamente más participativas, económicamente más equitativas, ideológicamente, por una parte, más respetuosas de las personas, los pueblos y la naturaleza y, por otra, más abierta a la trascendencia del cosmos que nos unifica y nos cobija.
Terminamos repitiendo las afirmaciones contundentes del escritor francés Georges Bernanos, fallecido en 1948: “Yo digo que el mundo será salvado por los pobres, aquellos a quienes la sociedad moderna elimina porque ya no pueden adaptarse a ella y porque ella es incapaz de asimilarlos, hasta que su ingeniosa paciencia, tarde o temprano, venza su ferocidad. Yo digo que los pobres salvarán al mundo: ellos lograrán esta hazaña colosal». ¿Estaremos entre esta clase de pobres?