Santa Clotilde es un mundo inagotable y fascinante. Una catarata de reuniones, conversaciones, encuentros, celebraciones. Para que todos se sientan parte activa del Vicariato, para vivir que caminamos juntos con una misma inspiración, y acompañados, respaldados, valorados, cuidados.
Admiro a los misioneros, su coraje, su creatividad, su determinación, su entrega. Cuentan con laicos muy capaces, con trayectoria, formación, responsabilidad y posibilidades de liderazgo. Y me quedo con el cariño, el reconocimiento, el agradecimiento que en todo momento he sentido hacia el Vicariato, al que represento. Un orgullo y un gusto.