Con flores a María
La madre Jesús es el vínculo de ternura más cercano, porque no es una diosa, sino una mujer que, como todas las madres, enjuga el dolor, devuelve la esperanza y acerca a su Hijo en las noches de la vida
No sé si las flores a María en el mes de mayo han caído en desuso. Pero aquella costumbre familiar de montarle un altarcito en casa y cada noche dedicarle una oración no se ha borrado de la memoria como un momento mágico de la infancia.
La madre Jesús es el vínculo de ternura más cercano porque no es una diosa, sino una mujer que, como todas las madres, enjuga el dolor, devuelve la esperanza y acerca a su Hijo en las noches de la vida.
Con este soneto deposito a sus pies, en medio de este panorama oscuro del mundo, mi ramo de flores.
CON FLORES A MARÍA
Porque estabas allí, joven y pura,
desde el altar con luz de primavera
y despertaste la piedad primera
a un niño que buscaba tu hermosura,
porque plantaste el verso que apresura
el imposible sueño en la frontera
de ese tu amor sin nombre que rindiera
mi ser al don total y su locura,
por permitir que fuera adolescente
el resto mi vida entre tus brazos;
de nuevo, con más años de camino,
vuelvo a llevar con gozo y a porfía
este oloroso ramo vespertino
de alegres flores para ti, María.
Pedro Miguel Lamet