Meditación desde una rosa

Este tiempo de verano es propicio para pararse y contemplar. Por ejemplo, delante de una rosa, para meditar sobre la fugacidad de la apariencia y la eternidad del ahora. Ofrezco para ello este soneto:

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DSC01412 | Picasa

           A UNA ROSA

Tan perfecta y fugaz y tan liviana,

como un soplo me hiere tu hermosura

al pasar brevemente esa figura

que a este mundo seduce y engalana.

¿De qué presumes celosa y tan ufana

en mi jardín, si pasas con presura

como una nota en una partitura,

como cruza una nube en mi ventana?

Dime, oh rosa, ¿qué quieres enseñarme?

¿qué secreto me guarda tu perfume

para morirse al par que me enamora?

¿No será que no puedes abrazarme

si no renuncio a lo que se consume

y asumo el alma eterna de tu ahora?

Pedro Miguel Lamet

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