SEGUIRTE
Oración inspirada en las lecturas del domingo 25.1.2026. TIEMPO ORDINARIO 3.CICLO A
Seguirte, respirando el aire del espíritu que sopla y sopla incansablemente.
Seguirte, constatando el barro de la vida.
Seguirte, sin saber bien hacia dónde vamos.
Seguirte, sin ver bien el camino.
Seguirte, durante las buenas épocas y en los días nefastos.
Seguirte, entre los compañeros que nos pones en el camino.
Seguirte, a trompicones, con nuestras rengueras.
Seguirte, humildes y con realismo al sabernos humanos, demasiado humanos.
Seguirte, iluminados constantemente con tu gracia, tu espíritu, tu vida.
Seguirte, a pesar de nuestras sombras y cicatrices de la vida.
Seguirte, desarmados y desarmantes.
Seguirte, descubriendo los dones que habitan en nuestras capacidades más humanas.
Seguirte, validados por el ejemplo de todos los santos que nos han transmito la fe.
Seguirte, entendiendo que es la tarea de nuestra vida.
Seguirte, dentro de estos tiempos tan extraños e intimidantes.
Seguirte, asombrados ante la belleza de la libertad de los hijos de Dios.
Seguirte, en primera línea, aunque no sepamos luchar.
Seguirte, por tu llamada, tu seducción, tu confianza.
Seguirte, fundados en lo mejor de ti, tu santidad.
Seguirte, aceptando que los dones se convierten en tareas del cuidado de la vida, de toda vida.
Seguirte, testimoniando las maravillas de la creación y de la redención.
Seguirte, hacia lo mejor, que siempre está por venir.
Seguirte, para conocernos mejor.
Seguirte, aunque tenemos muy claro que no hay marcha atrás.
Seguirte, sabiendo que no nos enfrentamos solos a los peligros.
Seguirte, comprendiendo que nos jugamos la vida.
Seguirte, intuyendo que nos enriqueces sin nosotros saberlo.
Seguirte, junto a nuestros miedos.
Seguirte, reconociendo que nunca estamos solos: tenemos tu presencia y hermanos de camino.
Seguirte, con nuestras palabras tartamudas.
Seguirte, como el perrillo a su amo.
Seguirte, con nuestros pies cansados.
Seguirte, advertidos de que nos espera la cruz.
Seguirte, convertidos en sal humilde de la tierra.
Seguirte, superando las sombras de la muerte.
Seguirte, bajo la sospecha de sentirnos poca cosa.
Seguirte, acreditados por tu poder y tu justicia.
Seguirte, enraizados en tu misericordia.
Seguirte, respaldados por tus promesas de salvación para todos los seres humanos.
Seguirte, atravesando nieblas y amaneceres.
Seguirte, en silencio y a voces desde los tejados.
Seguirte, entre temores y temblores.
Seguirte, aunque divaguemos.
Seguirte, entre lacras y maravillas.
Seguirte, frente a sádicos cinismos.
Seguirte, por lucidez.
Seguirte, para enseñar la fe con la compasión que nutre y esponja las almas.
carmeloampelio@gmail.comhttps://raspasdefuego.blogspot.com/ Oraciones inspiradas en las lecturas del domingo.