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El Faraón, sale de Egipto

Hace muchos siglos, nos dicen las Escrituras, concretamente el libro del Éxodo, Israel salió de Egipto donde el pueblo era explotado y oprimido por el Faraón.

Hace unas semanas, nos dicen las noticias, el Faraón, salió de Egipto, donde explotaba y oprimía.”

Con estas palabras nos las decía Ismael Laziri Botifoll, un musulmán catalán, en el marco de un encuentro por la paz. Y continuaba: “A partir de ahora, muchos faraones, tendrán que huir, porque el pueblo sabe que puede conquistar la libertad que le corresponde y que nada ni nadie les puede arrebatar.”

Las redes sociales fueron las encargadas de hacer correr la voz, y el pueblo egipcio, sediento de justicia cansado de vivir bajo el yugo de la explotación de un tirano, se lanzó a las calles para exigir sin paliativos la retirada del dictador tirano, del injusto opresor, de Mubarak. Él, en un intento desesperado por mantenerse en el poder prometió cambios, destituyo a su gabinete y prometió retirarse en el mes de septiembre. Pero quien ha oprimido, engañado y pisoteado la dignidad de las personas, no puede tener ninguna credibilidad, y el pueblo, harto de tanta mentira, no le creyó y supo resistir con entereza y con valor. Finalmente Mubarak, tuvo que marchar, huir por la puerta estrecha, por la que se tienen que ir los cobardes, y el proceso democrático de paz, dio comienzo en Egipto. Un pueblo con ansias de libertad.

No nos queda tan lejos el drama egipcio. Hoy todo se sabe y todo nos afecta. Hoy todos sabemos que la libertad es un derecho y que nadie nos puede quitar este don. Ni los grandes dictadores; ni aquellos que a pequeña escala juegan a enriquecerse a costa de los demás, se llevan de privilegios, y no tienen escrúpulos en pasar por encima de las personas.

Hoy hemos aprendido una gran lección, que el pueblo tiene mucha fuerza; que el pueblo tiene la palabra, y que tiene el derecho y la posibilidad de decir lo que late en su corazón; que tiene la capacidad para exigir el respeto a la dignidad de todos. Decían en mis años más jóvenes, que “el Pueblo unido, jamás será vencido”, y Jesús decía que un reino dividido, es un reino perdido. Si nos unimos, tenemos fuerza, tenemos más voz, y podemos hacer triunfar la sed de justícia.

Esto vale para todos los ámbitos de nuestra vida: ¡también para la vida de nuestra comunidad eclesial! Sin duda la comunión es la gran fuerza de los discípulos de Jesús, y ésta nos hace reivindicar, en su nombre, “los derechos del Reino”: Que haya pan y paz para todos; que haya justicia y respeto; que nadie, por ser pequeño sea marginado o ignorado”… Sólo Dios es el Señor, y los demás, hermanos iguales, solidarios en el camino de la vida.

No lo olvidemos, no perdamos de vista esta gran lección: la libertad es un derecho y una conquista.

Que nunca más, ningún faraón político ni religioso, de lejos o de cerca, pisotee la libertad y los derechos de las personas.

Israel salió de Egipto…. El faraón, ¡también!

Que Egipto sea hoy una tierra de paz, y que lo sean todos los pueblos y comunidades humanas.

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