Manos Unidas: "Vicenta María", un ejemplo del poder transformador de la educación en Mali
La hermana Maria Ángeles García transforma generaciones de mujeres en Segú, Mali, un país marcado desde hace años por la violencia: "La ayuda que nos habéis ofrecido ha sido decisiva para poder hacer realidad esta obra", escribe
(Manos Unidas).- Hemos recibido una carta de la hermana Maria Ángeles García que nos ha llenado de emoción y alegría. Llega desde Segú, en Mali, un país marcado desde hace años por la violencia y la presencia de grupos terroristas vinculados a Al Qaeda, que desde hace más de una década siembran el terror y la incertidumbre en la región.
Segú es el lugar en el que, hace muchos años, cuando la ciudad era poco más que un poblado con casas de adobe, sin agua, sin electricidad y sin apenas servicios públicos, las Religiosas de María Inmaculada decidieron establecer su misión. Y allí permanece a pesar de las dificultades.
El trabajo de estas misioneras aumentaba al tiempo que crecía la ciudad. Con recursos muy limitados, se empeñaron en cambiar la vida de las mujeres y las niñas de la zona. Ofrecerles atención, consejo y oportunidades para ganarse la vida, gracias a una educación y a una formación que, sin ellas, difícilmente hubieran tenido.
La hermana María Ángeles ha sido protagonista y artífice de muchos de esos cambios. Su empeño por conseguir que las mujeres puedan llevar una vida digna en una sociedad patriarcal que las relega y margina, le llevó a crear una escuela de enfermeras que, 30 años después de su fundación, ha recibido la habilitación del Ministerio de Enseñanza superior de Mali. Solo lo han recibido tres escuelas privadas.
Esto significa que el Ministerio reconoce los diplomas que emite nuestra la escuela y certifica que la enseñanza que imparte el centro es de calidad, explica en su carta
Hace tres décadas, cuando comenzaron esa labor, el centro, al que asistían 40 alumnas, solo constaba de tres aulas. Pero, actualmente, en Ségú, se forman más de mil alumnas. “Y esto, asegura la hermana, no hubiese sido posible sin el valioso apoyo de Manos Unidas”.
“La ayuda que nos habéis ofrecido ha sido decisiva para poder hacer realidad esta obra”, afirma la hermana María Ángeles. “Gracias por ser una mano amiga, gracias por su generosidad incondicional y por creer en la capacidad de transformación de la sociedad a través de la educación”.
Nuestra compañera Belén Bertrand, durante muchos años responsable de proyectos en Mali, ha vivido en primera persona el crecimiento de la escuela de enfermería y de otros muchos proyectos puestos en marcha por las religiosas de María inmaculada.
Belén tiene grabada en la memoria las impresiones de la primera vez que pisó la misión de Segú hace 25 años. Como en el resto de la ciudad, las condiciones en la que vivían las hermanas eran muy precarias. “Estaban prácticamente aisladas. La comunicación con Europa, con el norte, era imposible. Por supuesto, no había móviles, no había internet y no había ni siquiera teléfono. Tampoco tenían agua en la misión, no tenían luz...”.
La escuela de enfermeras estaba casi empezando. “A la hermana María Ángeles, que es médico de profesión, la mandaron allí para crear esta escuela que “está construida y financiada por Manos Unidas de principio a fin”.
Recordando los inicios, Bertrand relata cómo al no haber ni dinero ni imprenta en Segú, la propia María Ángeles se encargaba de elaborar los libros de estudio. Al principio eran solo los de la escuela de enfermeras y ahora también los de primaria y secundaria. Hasta 4000 ejemplares al año. Y su fama es tal que muchas escuelas de enfermeras de Mali, que tampoco tienen acceso a los libros los fotocopian y son los que utilizan en clase. “las alumnas muy divertidas le dicen a la hermana que tendrían a que tener derechos de autor y su respuesta siempre es la misma: 'bueno, dejémosles, porque eso es un bien para el país'”.
Además de la escuela de enfermeras, desde Manos Unidas hemos colaborado en la mayoría de sus proyectos que se han puesto en marcha desde la misión: una escuela de primaria, de secundaria, formación de la mujer, jardín de infancia...
A causa del conflicto y de la amenaza yihadista, Manos Unidas no ha podido volver al país desde 2012.
“Pero, nosotras tenemos total confianza en las hermanas y en su trabajo. Ellas están allí aguantando, no quieren irse ni siquiera a la capital, a pesar de que Segú está a más de dos horas de Bamako. La confianza y la fe en Dios las mantiene allí”, explica Bertrand.
A lo largo de los años, Belén ha comprobado que si hay algo que caracteriza a las hermanas de María Inmaculada es que siempre se dirigen a los más vulnerables. “Se ocupan de todas esas mujeres y niñas sin formación ni esperanza de futuro, y les dan la oportunidad de tener algo, de tener una educación que les permita sobrevivir de una manera digna, educar a unos hijos y mandarlos a la escuela”.
Esa misión, que era una misión humildísima, se ha convertido ahora en un centro de referencia a todos los niveles.
Son ya varias las generaciones de mujeres que han salido formadas de estos proyectos. Unas tienen ya una tiendita donde hacen trajes y hacen costura, otras han puesto una peluquería. “Se les han proporcionado un futuro muchísimo mejor”, asegura con orgullo la anterior responsable de proyectos en Mali de Manos Unidas.