Con indignación estamos viendo a hombres y mujeres, entre ellos menores de edad, deportados de los Estados Unidos y traídos a sus países de origen como ladrones: esposados, encadenados, maltratados, incomunicados
Las Escrituras, diversos pasajes del Nuevo Testamento, nos describen la llegada de Cristo como la de un ladrón
La Iglesia que vela en la noche del tiempo, sabe ya que el Señor no podrá entrar por la puerta grande, no tendrá visa, no será bienvenido, no tendrá alfombra roja; y por eso está allí, aguardando, a la espera, a ver quien llega como ladrón, sin papeles, sin cartas de invitación.
Esto lo entiende bien la obispa Mariann Edgar Budde; algunos estarán discutiendo si ella tiene o no la sucesión apostólica, porque también a esto le queremos poner controles y aduanas, lo cierto, y que nadie puede negar, es que tiene la parresía apostólica, y esto, en definitiva, es lo que cuenta a la hora de propiciar salvación de Dios (Cfr. Lc 9, 49-50)