"Con esta operación, las exclarisas cismáticas buscaban transformar las entidades monásticas pertenecientes a la Iglesia católica en asociaciones civiles culturales e impugnar el nombramiento del Comisario Pontificio como legítimo administrador y representante legal de los Monasterios", señala la Oficina del Comisario en un comunicado
Los tribunales "reconocen el derecho de las exmonjas a separarse de la Iglesia Católica y a formar nuevas asociaciones o confesiones religiosas", pero "niegan la posibilidad de transformar los monasterios en asociaciones civiles
El TSJM culmina confirmando que las exmonjas "no han sido obligadas a revelar sus creencias religiosas, y que la Administración ha actuado respetando su derecho a la libertad religiosa", y que tampoco ha existido vulneración de los principios de igualdad o de asociación