El protagonista de esta historia es un activista católico que, en un pequeño pueblo de Cataluña, fundó un refugio para animales heridos, maltratados y explotados
Tras abandonar la Iglesia, hace dos años sintió que debía volver a abrazar su fe y comprometerse con el cuidado de la Creación y de sus criaturas
Cada día, este activista e influencer católico cuida de burros, caballos, vacas, cabras, cerdos y gallinas
"Dios enseña a través de los animales – sus criaturas – cómo vivir una vida más cristiana: Debemos aprender a callar donde Dios habla", afirma
Hace un llamamiento: "No piensen que su contribución no vale nada o que no puede cambiar las cosas. Si sienten este impulso de amor hacia la Creación, láncense, actúen, conviértanse en artífices del cambio"