18 feb 2023
Más vale que cuente este sueño
“No tenemos gente”. Es cierto: hoy día casi nadie (congregación, diócesis, organización) dispone de una comunidad, y a menudo ni siquiera de una persona, para enviar a estas periferias eclesiales.
Creo que el lenguaje onírico metabolizaba la tristeza que me causa el hecho de que a casi nadie le importa la misión. La misión ad gentes sirve para enfatizar lo comprometida que está “la Iglesia” con los más pobres o con la Amazonía. Nos ponen las correspondientes medallas cuando llega el DOMUND, pero no aprecio voluntad decidida por parte de las autoridades de resolver la situación de los vicariatos apostólicos, de ofrecerles fórmulas de estabilidad económica y en personal.