Desde que en 1964 la Santa Sede fue reconocida como Estado observador en la ONU, los Papas -recuerda el cardenal citando a Pablo VI, Juan Pablo II y el Papa Francisco- siempre han instado a esta "noble institución" a ser un "centro moral" donde cada país pudiera "sentirse en casa"
El representante del Vaticano se dirige a los diplomáticos que se sientan en la Asamblea, no sólo para revitalizar, en un mundo cambiante, el espíritu original de la Institución, sino sobre todo para renovar el compromiso sincero con la búsqueda del bien común
"La difícil tarea de la búsqueda del bien común sigue guiando a los miembros de las Naciones Unidas que, tras 75 años de historia y compromiso con los derechos, la justicia y la paz, siguen siendo una Organización necesaria para responder a las esperanzas de los pueblos"