3 sep 2020
La monja budista que desafía la arraigada misoginia de Birmania
En un país que exige mirar al "marido como su dios", Ketumala abrazó la religión. De carácter rebelde y sin pelos en la lengua, creó una fundación que gestiona más de 4.800 centros de educación budista para niños en el país asiático
A causa del arraigado patriarcado -la creencia de que las mujeres son inferiores es bastante común y la discriminación está al orden del día-, las monjas -que también se afeitan la cabeza pero visten de rosa- son víctimas frecuentes de maltratos
"Cuando un hombre se hace monje, la gente siempre le aplaude, diciendo que es bueno para la religión y que la hará mejorar, pero cuando una mujer se hace monja, la gente siempre piensa que esto se debe a un problema", explica Ketumala