Los más de 200 participantes vivieron un momento de conexión espiritual a través de un rito maya, guiado por la invocación "Dios que habita en el agua, en el viento, en la montaña, en el ser humano, en el pájaro y en las estrellas"
Los puntos cardinales, representados con colores, evocando las enseñanzas y los anhelos de las personas que los habitan: "El cielo y la tierra, arriba y abajo, delante y detrás, nuestro Dios, corazón del cielo y corazón de la tierra, nos rodea totalmente. Está presente siempre con nosotras y nosotros"
Con esta ceremonia, los participantes del congreso reforzaron los saberes ancestrales, la conexión con la naturaleza y la espiritualidad como ejes de reflexión en la teología latinoamericana y caribeña