"Son más de 400. Han salido de sus escondrijos de la calle, donde pasaron toda la noche, y están esperando en silencio, en fila o sentados en los bancos"
"El humilde baño de la iglesia de San Antón le parece un lugar confortable, en el que hay jabón, toallas y papel higiénico. Todo un lujo para ellos"
"Pobres, pero con dignidad. Así se sienten tratados y, sin decirlo, lo agradecen y, en el fondo de su corazón, dan gracias y me sonríen de verdad"
"Esperan como los monjes, en silencio, a que los voluntarios les sirvan. Son como ángeles para ellos. A muchos les llaman por su nombre. Ya los conocen. A todos les susurran unas palabras de saludo cariñoso y afable"