"Miro a María de la Paz, que duerme plácidamente en mis brazos, la beso, la acuno y le deseo lo mejor en su vida, que, con la ayuda de Mensajeros, será, cuando menos, digna"
"Aquí mismo, los primeros días tras el terremoto, se me murió en brazos un niño de seis años, después de sacarlo de entre los escombros. Entonces, lloré de impotencia"
"Pasados los focos de los medios tras el terremoto, muchas ongs se han ido y aquí sólo permanecemos unas pocas y la Iglesia católica"
"Curas y monjas que necesitan ayuda. Desde aquí, me atrevo a pedir de nuevo a los corazones generosos. Porque aquí un poco de misericordia es mucho y puede salvar de la muerte a muchas Marias de la Paz"