El Gobierno de Emmanuel Macron está decidido a no contemporizar con los movimientos ultras ligados a las confesiones religiosas, que han encontrado un caldo de cultivo en el populista movimiento identitario como freno al crecimiento del islamismo en Francia, y que han surtido de votos a formaciones como la del extremista Éric Zemmour, candidato a las elecciones presidenciales en 2022
Tras la disolución en octubre pasado del movimiento católico integrista Civitas por realizar llamamientos a “entrar en guerra contra la República” francesa y restablecer la monarquía, el ministro del Interior ha anunciado que presentará en “las próximas semanas” al Consejo de Ministros la disolución de la Academia Christiana