El joven misionero Robert Prevost efectivamente participó en este congreso sobre ecología y teología en 1995 y en el marco de una ceremonia a la Madre Tierra y se arrodilló. No puedo ver ninguna adoración a la Pachamama como diosa ni de parte de Prevost ni de parte de ninguno de los asistentes.
Vemos un acto interreligioso, donde un representante de la cultura andina hace un pago a la tierra, una ofrenda y un dialogo con la tierra. Otras personas, incluyendo sacerdotes agustinos asisten, a esta ceremonia, que es parte de la cultura andina. Respetando a la tierra como un “ser con alma” sigue siendo creatura de Dios. La Pachamama es la tierra o mejor dicho esta alma de la tierra. Por ello podemos hablarle, como lo hablamos a los Santos. Podemos arrodillarnos ante ella como ante los Santos. Siempre cuando la vemos como creatura y no como Diosa. La intención es lo que vale. El gesto de oración no es automáticamente adoración y el gesto de arrodillarse tampoco