En los ambientes eclesiásticos rancios, tipo Curias de amplio espectro, los temas de la sexualidad se viven habitualmente de manera ambigua y críptica. El oscurantismo domina, y en todo caso la posible práctica sexual variopinta, se relega a las catacumbas y oscuridades. La madurez de la claridad y la transparencia les resulta insoportable.
En una burda maniobra, ciertos personajes, critican y ponen en primer plano un libro escrito hace años por el actual DDF, Tucho Fernandez, en el que habla del orgasmo femenino, entre otras muchas otras cosas. Aleluya, que alguien hable en la Iglesia de un tema que les ruboriza a ciertos señores bien pensantes y bien vestidos, y con faldas y a lo loco.
No entro en el contenido, ya que ese es un viejo tema de la mística de la época en la que el cardenal Fernández escribió. Hombres santos y sabios hablaban de esas implicaciones sexuales sin ningún rubor. ¿El amor a Dios totalizante es asexuado, o puede tener relevancia y consecuencias en ese ámbito? No es mi campo, pero entiendo la investigación.
Por otro, y esto es lo importante, estamos asistiendo a una buena maniobra de gentuza desalmada, que apuntan hacia arriba, intentando desprestigiar al Papa Francisco, y de paso a la Iglesia.