Monseñor Alejandro Labaka y a la hermana Inés Arango fueron dos misioneros que murieron alanceados, como mártires por defender a los Tagaeri, un pueblo amazónico aislado que estaba amenazado por la expansión desenfrenada de una industria petrolera agresiva
Los dos eran franciscanos, él capuchino y ella terciaria capuchina. Ambos vivieron y entregaron su vida en un apartado rincón de nuestra selva ecuatoriana, en la provincia de Orellana, protegieron a las personas más vulnerables y excluidas
Alejandro e Inés, ahora venerables, nos siguen convocando, su ejemplo es una llamada a ser coherentes y a vivir plenamente nuestra fe, porque “no hay mayor amor que dar la vida por los amigos” (Juan, 15:13). #ComuniquemosEsperanza