Hoy la vida me regaló un encuentro que llevaba años gestándose en silencio
#8MCuaresma
Hay abrazos que son memoria, pero también profecía.
Hoy la vida me regaló un encuentro que llevaba años gestándose en silencio, entre lecturas, admiración y caminos que, sin saberlo, ya se cruzaban.
Cuando la vi aparecer, algo en mí se iluminó.
La sonrisa llegó antes que cualquier palabra. Y al abrazarla, entendí que ese instante contenía mucho más que un encuentro: era la confirmación de que los caminos vividos con sentido siempre terminan encontrándose.
No fue solo conocer a una mujer a quien he admirado y seguido durante años. Fue encontrarme con una historia que, de muchas maneras, ha caminado en paralelo a la mía: el compromiso con la justicia, la lucha por los derechos de las mujeres, el acompañamiento a los movimientos sociales, y esa manera de hacer teología con los pies en la tierra, desde las periferias, desde la vida concreta de quienes el sistema considera descartables.
Hay abrazos que son memoria, pero también profecía.
Que nos dicen que no estamos solas, que en otros territorios hay otras tejiendo esperanza con la misma terquedad amorosa.
Casi al final del encuentro, ambas recordamos a nuestra amada Marisa Noriega (+). No dudo que también estuvo presente.
Gracias, Pepa Torres por tu vida entregada, por tu coherencia encarnada, por esa ternura que también es fuerza y resistencia.
Y guardo este momento como un signo de que la Ruah sigue soplando… también en los encuentros que nos transforman.