María en el Centro: Una Teología de la Presencia para Mujeres que Sostienen
#pentecostésfeminista
A lo largo de nuestra vida hemos venido aprendiendo que el verdadero poder no es el que pisotea sino aquel que sostiene.
¡Hermanas bienvenidas a este espacio de encuentro, queridas hermanas! Me ajusto mis tacones, preparo mi pluma y, sobre todo, abro el corazón para contemplar juntas esta imagen de Pentecostés.
Desde nuestra realidad como mujeres latinoamericanas, muchas de nosotras ya recorriendo la plenitud de los 60 años o más, esta pintura no es solo un relato bíblico antiguo; es el espejo de nuestra propia fuerza colectiva.
1. El Centro no es el Poder, es la Presencia
En la iconografía tradicional, solemos buscar jerarquías. Pero fijándonos muy bien: en el centro de este remolino de luz está María. Para nosotras, las mujeres de nuestra tierra latinoamericana, María no es solo la "virgencita" de los altares adornados con flores y velas de cera chorreando el piso; es la Mujer del Cenáculo, la que mantuvo la esperanza unida cuando los hombres eran cobardes, tenían miedo y estaban escondidos tras puertas cerradas.
Reflexión: A nuestras edades, somos muchas veces el "centro" callado de nuestras familias y comunidades. A lo largo de nuestra vida hemos venido aprendiendo que el verdadero poder no es el que pisotea sino aquel que sostiene.
2. El Fuego sobre las Cabezas: Nuestra Voz Recuperada
Mira esas lenguas de fuego. El Espíritu Santo no discrimina. La presencia y el poder del Espíritu Santo cae sobre hombres y mujeres por igual. En la cultura patriarcal latinoamericana, se nos dijo el siguiente refrán muchas veces: "Calladita te ves más bonita". dicho refrán tiene es una expresión machista y tradicional que busca silenciar a las mujeres sometidas a la opresión en Latinoamérica, la frase sugiere que el valor de las mujeres radica en la apariencia física y la sumisión, no en sus opiniones.
¡Pentecostés dice lo contrario! El fuego llega para que hablemos. Para que nuestras historias de resiliencia, nuestros dolores y nuestras alegrías salgan a la luz en nuestros propios idiomas y desde nuestra propia piel.
3. La Teología de la "Cotidianeidad"
Observa el suelo de tierra y/o ladrillos de cerámica, las bancas de madera de pino, la ventana y la puerta abierta. Dios no irrumpe en el Palacio Nacional de El Salvador y tampoco irrumpe, sino en una habitación común.
Para nosotras: Nuestra teología se hace en la cocina, en el cuidado de las personas enfermas, ancianas, hijos, hijas, nietas y nietos, en la lucha por la justicia en el barrio, en la escritura de ese diario personal que por fin nos atrevemos a empezar a los 60 años.
El empoderamiento: Este arte nos recuerda que lo sagrado habita en la esfera de lo doméstico. Nuestra vida madura es el escenario perfecto para la manifestación de lo Divino.
4.Un Llamado a la Acción desde el Arte
¡Detente un momento! Y visualiza muy bien la imagen, verás que hay otras mujeres acompañando a María. No estaba sola. Pentecostés es un evento comunitario.
Mi acción para ti hoy:
- Escribe: Toma una hoja y escribe qué "lengua de fuego" sientes hoy en tu corazón. ¿Es la lengua de la justicia? ¿La de la ternura? ¿La de la libertad por fin hallada tras décadas de servicio a otros?
- Crea: No importa si no eres "artista" profesional. El arte es un derecho, no un privilegio. Pinta tus propios colores sobre tu historia.
Querida compañera, a los 50, 60 o 70 años, nuestro Pentecostés apenas comienza. El Espíritu nos invita a abrir nuestras ventanas (como la de la pintura) y dejar que el aire fresco de la libertad y la justicia sople sobre nuestras canas y nuestras arrugas, que no son más que el mapa de nuestra sabiduría.
Norma Melara, El Salvador
Imagen de dominio público: https://commons.wikimedia.org/wiki/Paintings_of_Pentecost?utm_source=chatgpt.com