Hazte socio/a
Así será el viaje del Papa a Barcelona (y sant Feliú)

La Vocación Femenina en la Iglesia: Entre la Esperanza y la Exclusión

#8MPascuaFeminista

Anhelo fervientemente que las esferas de decisión eclesiástica, inspiradas por el ejemplo de la Arzobispa de Canterbury, puedan abrirse a escuchar nuestra voz

#traslashuellasdesophía (46)

La reciente elección de una mujer como Arzobispa de Canterbury representa un hito significativo, no solo por la superación de barreras de género, sino por la profunda cualificación y experiencia vital de la candidata. Su trayectoria como enfermera de oncología, un oficio que la ha expuesto a las realidades más crudas y humanitarias de la existencia, le ha conferido una sensibilidad y una empatía excepcionales. Estos momentos cruciales, vividos desde la cercanía al sufrimiento y la fragilidad humana, son un testimonio de la capacidad de servicio y amor que emana de su persona, cualidades intrínsecas a cualquier vocación de servicio profundo.

58194

  Si bien la recepción del Papa en el Vaticano es un gesto de apertura bienvenida, no puede opacar la profunda tristeza que emana de la imposibilidad de un diálogo sincero y honesto para las mujeres dentro de la Iglesia Católica Romana. La vocación al sacerdocio, la acción del Espíritu Santo en nosotras, y las razones por las cuales se erigen muros ante esta llamada divina, permanecen en un limbo de incomprensión y silencio. No se trata de una mera aspiración, sino de una vocación sentida y vivida, que a menudo debe ser cultivada en la clandestinidad, enfrentando la indiferencia o, en el peor de los casos, la excomunión y el castigo, infligiendo un dolor inmenso. A pesar de nuestra formación académica en teología, filosofía y antropología, se nos relega a un cuarto plano, considerándonos indignas.

La Iglesia, en su negativa a considerar la ordenación femenina, parece obviar principios fundamentales de derechos humanos. Se nos reconoce como madres, como colaboradoras en tareas litúrgicas o de mantenimiento, pero se nos niega la plenitud de nuestra vocación ministerial. Las respuestas que sugieren la fundación de una nueva iglesia o la adhesión a otras confesiones que sí permiten la ordenación femenina, o las descalificaciones que nos tildan de 'locas' o argumentan que Jesús solo eligió hombres, ignoran la complejidad de la llamada divina y la acción del Espíritu Santo, que trasciende las limitaciones humanas y las interpretaciones literales. La paradoja de que Dios necesitara una mujer, María, para la encarnación de Jesús, resalta la centralidad y la capacidad de las mujeres en el plan divino.

58197 | Lola Gomez

 Si la vida religiosa ofrece un camino de consagración, no representa la vocación de todas las mujeres que sienten la llamada al ministerio sacerdotal, sin restar valor alguno hacia esta vertiente y reconociendo su importancia.No buscamos el poder, sino la posibilidad de vivir plenamente nuestra llamada. Sin embargo, la Iglesia parece dispuesta a ceder en otros frentes, como la ordenación de hombres casados, antes que considerar la ordenación femenina, perpetuando una discriminación basada en la anatomía y no en la idoneidad espiritual. Nuestra llamada a seguir el Evangelio, anunciar el Reino y trabajar en los márgenes de la sociedad, ¿es acaso menos válida por el simple hecho de ser mujeres?

Anhelo fervientemente que las esferas de decisión eclesiástica, inspiradas por el ejemplo de la Arzobispa de Canterbury, puedan abrirse a escuchar nuestra voz. Que se comprenda que nuestra vida de entrega no es una quimera, sino la manifestación genuina de la acción del Espíritu Santo. Es imperativo un cambio que reconozca la vocación femenina en su totalidad, superando prejuicios anacrónicos y permitiendo que todas las llamadas, sin distinción de género, puedan florecer plenamente al servicio de la Iglesia y del mundo.

66375a78-04e8-4188-ab86-e06972ba81ce

También te puede interesar

Lo último