Mensaje del Cardenal Turkson en Día Mundial de las Enfermedades Raras Cardenal Turkson: "Las enfermedades raras suelen estar desatendidas y la pandemia ha agravado esta situación"

Pancarta Día de las Enfermedades raras
Pancarta Día de las Enfermedades raras

Hoy se celebra el XIV Día Mundial de las Enfermedades Raras. Más de 6.000 enfermedades están clasificadas como raras, de las cuales el 72% son de origen genético y el 70% comienzan en la infancia

Mensaje del Cardenal Peter Turkson, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que aboga por una cultura asistencial

"Sólo garantizando un acceso equitativo e inclusivo a los cuidados y a la atención sanitaria de los más vulnerables, afirma por último el Prefecto, podremos construir una sociedad más humana"

(Vatican News).- En el día en que se celebra la XIV Jornada Mundial de las Enfermedades Raras. El prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, cardenal Peter Turkson, en su mensaje recuerda que “las personas que viven con una enfermedad rara se encuentran entre los grupos más vulnerables de la sociedad. La mayoría de estas enfermedades no tienen cura y suelen ser crónicas, progresivas, degenerativas e incapacitantes; son heterogéneas, se dan predominantemente en niños y requieren tratamientos costosos”.

Las enfermedades raras suelen estar desatendidas también por los insuficientes conocimientos médicos, que dificultan el diagnóstico a tiempo y, en consecuencia, se tarda más en detectar la discapacidad y en acceder a los apoyos que las personas con enfermedades raras necesitan, no sólo en lo que respecta a la salud, sino también a las necesidades económicas, educativas y sociales. “Todo esto impide, se lee en el mensaje, que estos queridos hermanos nuestros se integren en la sociedad, realicen su potencial, participen activamente en la vida familiar, laboral y social, lo que es esencial para el desarrollo de su personalidad, generando así discriminación y soledad”.

La pandemia y las enfermedades raras

El purpurado afirma que la pandemia de Covid-19 ha exacerbado muchos de los difíciles retos a los que estos pacientes se enfrentan cada día, junto con sus familias y cuidadores.

“Las limitaciones, los retrasos y, a veces, incluso la interrupción y la negación de los tratamientos, de la medicación, de las pruebas diagnósticas y de las terapias de rehabilitación han tenido y siguen teniendo gravesrepercusiones en su salud psicofísica”, afirma.

En el mensaje se recuerda las palabras del Papa Francisco "[A las personas más] vulnerables no siempre se les garantiza el acceso a la atención, ni de manera equitativa. Esto es el resultado de las decisiones políticas, de la gestión de los recursos y del mayor o menor compromiso de quienes ocupan los puestos de responsabilidad. Invertir recursos en el cuidado y la asistencia de los enfermos es una prioridad ligada al principio fundamental de que la salud es un bien común primario".

Por ello, Turkson recuerda que los “responsables políticos y las instituciones de distintos niveles, nacionales e internacionales, están llamados a garantizar el derecho a la salud de toda la población, promoviendo la cooperación internacional, el intercambio de conocimientos y unos sistemas sanitarios más sostenibles y resistentes que no olviden las necesidades de los más vulnerables y no dejen a nadie atrás”.

Promover una cultura asistencial

Es esencial promover una cultura asistencial que se fundamente en la promoción de la dignidad de toda persona humana, la solidaridad con los pobres y los indefensos, el bien común y la protección de la creación . Sólo garantizando un acceso equitativo e inclusivo a los cuidados y a la atención sanitaria de los más vulnerables, afirma por último el Prefecto, podremos construir una sociedad más humana, en la que ninguna persona se sienta sola, abandonada o excluida. Y es precisamente "A partir del «amor social» es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados".

Concluye pidiendo que en “este tiempo de Cuaresma, en nuestra caridad "digamos palabras de consuelo y ayudemos a todas las personas a darse cuenta de que Dios los ama como hijos e hijas”. Este es un tiempo para cultivar la esperanza y amar a los que sufren, a los abandonados y a los angustiados”, afirmó.

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