Valladares: "La adhesión de León XIV a la reforma conciliar creo que no será suficiente para acabar con la 'guerra litúrgica'”
Experto en Liturgia, el sacramentino Lino Emilio Díez Valladares estima que el Papa "está mostrando una gran prudencia pastoral" y, en entrevista con RD, señala que "manteniendo la validez incuestionable de la reforma litúrgica conciliar, resulta oportuno hallar 'soluciones concretas' para situaciones particulares"
Promover el “buen uso” de la liturgia para evitar todo tipo de “abuso”. Ese es uno de los empeños de Lino Emilio Díez Valladares, sacramentino, profesor de Liturgia en el Instituto Superior de Pastoral y en el Instituto Teológico de Vida Religiosa (UPSA), en Madrid, y que, en conversación con Religión Digital, aborda lo que algunos han dado en llamar la "guerra litúrgica", una forma de presión con la que los grupos tradicionalistas pretenden que León XIV rompa la línea mantenida por su predecesor e incluso abrogue el motu proprio Traditiones custodes.
"Tras haber escuchado las últimas ocho catequesis del papa León sobre la constitución litúrgica conciliar resultan incuestionables -no podía ser de otra manera- su adhesión a los principios de la reforma litúrgica promovida por el último concilio y la decidida defensa de los mismos. Pero creo que ello no será suficiente para acabar con esa 'guerra litúrgica'", señala el especialista.
Pregunta.Desde el fallecimiento del papa Francisco, la reforma surgida del Vaticano II está casi a diario encima de la mesa de lo que algunos consideran ‘asuntos pendientes’ de León XIV. Fue uno de los que se propusieron al Papa para abordar en el consistorio del pasado junio. Pero ni en ese, ni en el primero que celebró, en enero pasado, fue un tema al que diese prioridad León XIV. ¿Por qué esta insistencia en la cuestión litúrgica?
Respuesta. Porque como dijo el Concilio, la liturgia es “fuente y culmen de la vida de la Iglesia”. Los Padres conciliares quisieron no solo emprender una reforma de los ritos, sino también llevar a la Iglesia a contemplar y profundizar en ese vínculo vivo que la constituye y la une: el misterio de Cristo. La liturgia, en efecto, toca el corazón mismo de este misterio: es a la vez el espacio, el tiempo y el contexto en el que la Iglesia recibe de Cristo su propia vida.
R. El Papa san Pablo VI afirmó: «Dios en el primer puesto; la oración, nuestra primera obligación; la liturgia, la primera fuente de la vida divina que se nos comunica, la primera escuela de nuestra vida espiritual» (Discurso, Basílica de San Pedro, 4 diciembre 1963).
R. No debemos olvidar las razones que motivaron a los Padres conciliares para promover una reforma litúrgica. En primer lugar, ellos constataron la necesidad de una participación más consciente y activa de los fieles en la liturgia. Por eso, un ejemplo concreto fue proponer la revisión de los libros litúrgicos entonces vigentes, para adaptarlos mejor al presente, teniendo en cuenta con el máximo respeto las tradiciones del pasado.
R. De dicha reforma se derivaron condiciones favorables para una mejor comprensión de la acción litúrgica y para una celebración más fructuosa de la Eucaristía y de los otros sacramentos, objetivo que no se alcanza automáticamente, sino que es un camino a recorrer en el que la formación, como insistió el papa Francisco, juega un papel fundamental.
P.Círculos tradicionalistas, incluidos algunos obispos, han estado presionando para que León XIV flexibilice las restricciones a la misa en latín. ¿Prevé la abrogación de Traditiones custodes?
R. No parece que la actitud del papa León sea la de romper con la línea de su predecesor el papa Francisco, pero en este tema concreto de la “forma extraordinaria” del rito romano, el papa Prevost está mostrando una gran prudencia pastoral, escuchando a unos y otros, y ello se traducirá, sin duda, en decisiones futuras que, como sucede siempre, a unos gustarán y a otros no tanto.
Tras haber escuchado las últimas ocho catequesis del papa León sobre la constitución litúrgica conciliar resultan incuestionables -no podía ser de otra manera- su adhesión a los principios de la reforma litúrgica promovida por el último concilio y la decidida defensa de los mismos.
P.En una reciente catequesis durante una audiencia general, el Papa ha reivindicado la reforma litúrgica del Vaticano II, remarcando que "el deseo de una 'reforma general' no nacía de improviso, sino que se había manifestado en la acción de los papas que se sucedieron desde el inicio del siglo XX". ¿Cree que con esta afirmación se acabará lo que algunos han denominado “la guerra litúrgica”?
R. Tras haber escuchado las últimas ocho catequesis del papa León sobre la constitución litúrgica conciliar resultan incuestionables -no podía ser de otra manera- su adhesión a los principios de la reforma litúrgica promovida por el último concilio y la decidida defensa de los mismos. Pero creo que ello no será suficiente para acabar con esa “guerra litúrgica”. Son muy importantes las llamadas que el papa León ha hecho en sus recientes catequesis a que todos -de uno y otro lado, valga la expresión- cuidemos la liturgia de la Iglesia, para posibilitar que sea lo que debe ser; experiencia de encuentro con el Señor en la comunidad cristiana, e invitándonos a asimilar la convicción de la importancia del “buen uso” de la liturgia para evitar todo tipo de “abuso”, que los sigue habiendo desgraciadamente.
P.Precisamente algunos de estos círculos que abogan por flexibilizar las normas en el uso de la misa según el vetus ordo remarcan que cada vez hay más fieles que buscan este tipo de celebraciones. ¿Están suficientemente amparados?
R. Creo que lo más importante, en todo caso, sea discernir las verdaderas causas de ese aparente apego a la “liturgia tradicional”. Durante los últimos años el magisterio de la Iglesia nos ha prevenido sobre ello y es oportuno que todos, desde las diversas posiciones ante el tema, reflexionemos: ¿qué buscamos realmente en la celebración litúrgica? Si nos quedamos solo en la forma exterior no habremos entendido nada y desaprovecharemos la oportunidad que en cada celebración Dios nos ofrece para encontrarnos con Él en la comunidad de hermanos.
P.¿Cómo interpretar la carta a los obispos franceses que León XIV les dirigió en marzo de 2026, en donde reconoció el crecimiento de las comunidades vinculadas al vetus ordo y la necesidad de “soluciones concretas”. ¿Es signo de una predisposición distinta a estos grupos respecto a la de su predecesor?
R. Me parece que es una muestra más de prudencia pastoral del Santo Padre. La situación no es igual en todos los sitios: hay países donde estas comunidades se han desarrollado más y es necesario no cerrar los ojos ante la realidad. Manteniendo la validez incuestionable de la reforma litúrgica conciliar, resulta oportuno hallar “soluciones concretas” para situaciones particulares: en una familia no todos los hijos son iguales, cada hijo tiene su propia personalidad y exigencias, y los padres tratan de salir al paso en cada momento de las necesidades de cada uno, cuidando así la familia del mejor modo posible.