Cobo decreta la suspensión de las HAM
Justo un año después de que el Arzobispado de Madrid interviniese mediante un decreto la Asociación Pública de Fieles Hijas del Amor Misericordioso (HAM), el cardenal José Cobo ha firmado la disolución –como adelantó RD– de esta organización, de tintes sectarios e investigada por una amplia gama de abusos
Justo un año después de que el Arzobispado de Madrid interviniese mediante un decreto la Asociación Pública de Fieles Hijas del Amor Misericordioso (HAM), el cardenal José Cobo ha decretado la supresión de esta organización, de tintes sectarios e investigada por una amplia gama de abusos, entre ellos, sexuales, pero también de prácticas exorcistas a menores, terapias de conversión, culto a los fundadores, entre ellos, María Milagrosa Pérez Caballero, más conocida como Marimí.
"La archidiócesis de Madrid ha decretado la supresión de la Asociación Pública de Fieles «Hijas del Amor Misericordioso», de conformidad con lo dispuesto en el canon 320 §2 del Código de Derecho Canónico, tras un prolongado y doloroso proceso de discernimiento eclesial", reza el comunicado difundido por el arzobispado a las 13:30 de este miércoles.
"El procedimiento se inició a raíz de diversas denuncias relativas a hechos de especial gravedad que afectaban a la superiora de la asociación, las cuales motivaron la intervención del del Tribunal de la Rota en España y del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Asimismo, durante la tramitación del proceso se recibieron nuevas denuncias contra el funcionamiento de la asociación que fueron objeto de valoración. Una vez concluida la investigación previa, en mayo de 2025, el Tribunal de la Rota en España recomendó la supresión de la asociación al tiempo que derivó al Dicasterio para la Doctrina de la Fe la investigación por aparecer indiciariamente hechos de su competencia".
"Antes de adoptar una medida de esta naturaleza, el arzobispo de Madrid consideró oportuno conceder un tiempo prudencial con el fin de favorecer un proceso de renovación y verificar la posibilidad de reconducir la situación. Con este propósito, el arzobispo decretó una visita canónica. A la luz de las conclusiones de dicha visita, decretó el comisariado e intervención de la asociación el 28 de julio de 2025. Además, puso a disposición de la asociación diversas medidas de acompañamiento, apoyo y gobierno pastoral, orientadas a promover las reformas necesarias para garantizar su continuidad dentro de la comunión eclesial", añade el comunicado del Arzobispado.
"Transcurrido un año desde el inicio del comisariado, y constatada la inviabilidad de la continuidad de la asociación en las condiciones requeridas, la archidiócesis de Madrid ha procedido a ejecutar la recomendación formulada por el Tribunal de la Rota en España, decretando la supresión de la Asociación Pública de Fieles «Hijas del Amor Misericordioso»", se lee en el texto.
"La archidiócesis de Madrid desea recordar que las personas que han formado parte de esta asociación continúan perteneciendo plenamente a la Iglesia católica y reitera su disponibilidad para acompañarlas pastoralmente, en la medida en que libremente lo deseen, ofreciendo cercanía, acogida y apoyo en sus procesos personales y en la vivencia de su fe a través de los cauces ordinarios", concluye el comunicado.
Esta medida llega un año después de que el Arzobispado no sólo no consiguiese enrederezar el rumbo en la dirección prevista, sino que la persistencia de "un núcleo duro" de personas afines a Marimí, con la que seguían en contacto, a pesar de que había sido apartada de la dirección, entorpeció de manera deliberada la labor de la comisaria Arroyo, como en reiteradas ocasiones denunciaron las víctimas en cartas al cardenal Cobo y al propio papa León XIV, a quien solicitaron incluso una audiencia.
Ante esta situación, el pasado 3 de julio, como informó Religión Digital, el cardenal Cobo, con el total respaldo del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, que preside la religiosa Simona Brambilla, envió un ultimátum a las HAM, con nuevos y contundentes requisitos que habrían de comprometerse a cumplir estrictamente si querían evitar la disolución.
Cuando vencía el plazo de quince días dado para obtener una respuesta a las exigencias de Cobo y Brambilla llegó la respuesta desde la HAM, que el Arzobispado de Madrid ha estado estudiando durante diez días, y cuya supresión ha hecho coincidir ahora con el primer aniversario del decreto que descabezó a la cúpula anterior, prohibió cualquier labor pastoral, así como la entrada de nuevas novicias a los centros de esta asociación publica de fieles, que fue reconocida como tal en noviembre de 2007 por el entonces cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y que se desplegó también por las archidiócesis de Toledo y Sevilla y la diócesis de Getafe, y que cuenta con una rama sacerdotal y laical, aunque no constan denuncias en ellas.
Un año muy largo y muy duro para las víctimas
Un año que se ha hecho muy largo para las víctimas, entre las que se encuentran quienes han podido salir de la organización y denunciar lo que se vive dentro, y las familias de las jóvenes (generalmente de buena posición y con titulación universitaria) que siguen dentro de una comunidad que empezó a dar sus primeros pasos en 1983, de la mano del jesuita Antonio Mansilla Casas, fallecido en 2004, y que consideran que a sus hijas "les han lavado el cerebro", como han contado a este portal.
Pero esta situación ha generando una gran angustia entre las víctimas y sus familias, así como una extrema preocupación también entre quienes asisten psicológicamente a estas personas, las cuales, consultadas por Religión Digital, entienden que esta disolución deja a la deriva a las decenas de jóvenes que siguen dentro de una organización con claras “actuaciones sectarias” y que “sentirán que se las abandona”. “Son almas a las que cuidar. Las de dentro y las de fuera”, señalaron las víctimas a RD.
“Si disuelven las HAM, se montarán otra cosa"
“Si disuelven las HAM, se montarán otra cosa. Ya lo advirtieron. Y así lo hemos comunicado nosotros también”, añade esta persona, que recuerda que tras el decreto de julio de 2025, algunas de estas jóvenes fueron llevadas a México, donde se estarían abriendo centros, al igual que en Polonia.
“Y ya sin supervisión ni responsabilidad ninguna por parte de la Iglesia, ya no podremos acudir a ella a pedir 'ayuda'. La Iglesia dejaría de ser responsable sobre cualquier cosa que pase y siga pasando con las chicas que siguen dentro”, clama esta víctima, para quien la Iglesia “no ha cumplido con sus deberes de vigilancia desde que las HAM se crearon. Y eso le ha permitido a Marimí hacer lo que le ha dado la gana. Y llegar hasta donde ha llegado...”,
“Sé que hay mucha gente que piensa que es mejor disolver las HAM. Porque están convencidos de que así se termina el problema. Y el problema no se va a terminar. Y no tendremos a quién acudir y pedir ayuda. A mí no me parece bien”, aduce una de las víctimas. “¿Quién se cree que Marimí va a dejar su reino? ¡Claro que se van a montar otra cosa! Nos llegó desde dentro esa información. ¿Y qué van a hacer las que llevan allí metidas y adoctrinadas un montón de años? Hay quienes quieren que se cierren porque consideran que así desaparecerán. Pero yo no lo creo. No tienen intención de desaparecer. Porque es lo que pasa en todos los grupos sectarios: no se disuelve ninguno”.
Esta posición de familias, víctimas y de quienes las acompañan psicológicamente es conocida por el Arzobispado de Madrid, de ahí que haya querido manifestar de forma explícita en el comunicado no sólo que quienes han formado parte de las ahora disueltas HAM continúan perteneciendo a la Iglesia católica, sino que manifiesta su voluntad de acompañarlas pastoralmente. Habrá que esperar a ver si recogen el guante y cómo se implementaría esa "cercanía, acogida y apoyo en sus procesos personales" que les brinda el cardenal Cobo.