Revocada la orden de alejamiento de las cismáticas sobre las monjas rescatadas de Orduña
El Juzgado considera que la orden de alejamiento no es necesaria como medida cautelar, ya que las cuatro religiosas están protegidas dentro de los monasterios. La quinta, sor Getsemaní, falleció el viernes. La investigación por posibles malos tratos y coacciones sigue adelante
El primer titular, enviado por el jefe de prensa de las ex monjas cismáticas de Belorado, sonaba a bofetada (la primera en todo este folletín) contra Mario Iceta: "El Juzgado de Bilbao ha revocado y anulado la orden de alejamiento de las monjas de Belorado respecto a las monjas mayores".
La realidad es mucho más prosaica, tal y como ha podido confirmar RD de fuentes del comisario pontificio y jurídicas: las medidas se han revocado, ni más ni menos, porque las cuatro monjas mayores (sor Getsemaní, lamentablemente, falleció el pasado viernes) ya se encuentran en monasterios de la Federación de Clarisas... al que no pueden acceder las siete ex clarisas. No hace falta más alejamiento.
"Una vez que las hermanas han podido ser instaladas en Monasterios de la Federación, el Juzgado ha considerado que la orden de alejamiento no es necesaria como medida cautelar, ya que están protegidas dentro del Monasterio", sostienen desde la Oficina del Comisario, que subrayan que el procedimiento penal contra las exreligiosas por delitos de coacciones, trato degradante, entre otros, sigue adelante. "Las hermanas mayores tenían (y siguen teniendo) la condición de posibles víctimas de estos delitos".
Sin embargo, Francisco Canals sostiene que "quedan sin efecto" las medidas acordadas el pasado 23 de diciembre, tras la salida de las monjas de Orduña y su traslado a hospitales por parte de la Guardia Civil, que prohibían la aproximación entre ellas. "Las monjas celebran la decisión, que consideran un punto de inflexión en la crisis relacionada con las monjas mayores", finaliza el jefe de prensa de Belorado. Ayer, las ex religiosas celebraron un funeral por sor Getsemaní en Belorado.
Para la otra parte, en cambio, la situación es bien distinta pues, tal y como explican, las medidas de alojamiento "trataban de proteger a las hermanas mayores durante el tiempo de la hospitalización, dada la fragilidad de la situación en la que se encontraban". Se trataba de medidas cautelares que devenían del ingreso en el hospital. Una vez las monjas se encuentran en monasterios de la orden, dicha orden decae.
Y es que, tal y como recuerdan fuentes del comisario, "la entrada en los Monasterios está regulada por el Derecho canónico: la clausura papal es inviolable para terceros, ajenos a la comunidad que habita en el Monasterio". De este modo, es la abadesa la que debe velar por el cumplimiento de la clausura, estando legitimada para denunciar ante las autoridades cualquier intento de violar la privacidad, consagrada en los Acuerdos Iglesia-Estado. En román paladino: que las ex monjas seguirán sin poder visitar a las que, en su día, fueron sus hermanas de congregación.