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El capellán de Brians I celebra la visita del Papa: “Ha generado esperanza entre los internos”

El mercedario Jesús Bel destaca la esperanza y la ilusión que ha despertado entre los internos la breve visita que el próximo 10 de junio realizará León XIV

Jesús Bel, en una imagen de archivo. | Obispado de Sant Feliu de Llobregat

El capellán mercedario Jesús Bel habla con calma, pero también con emoción contenida, pocas horas después de la larga reunión celebrada este pasado martes 12 de mayo en la diócesis de Sant Feliu de Llobregat para preparar la visita que el papa León XIV realizará el próximo 10 de junio al centro penitenciario de Brians I. Serán solo 20 minutos dentro de una agenda comprimida al máximo, en el trayecto entre Barcelona y el Monasterio de Montserrat, pero “para los internos —asegura— el gesto ya tiene una fuerza enorme”.

Bel reside en el Hogar Mercedario, una casa de acogida situada en el barrio barcelonés de Vall d’Hebron donde conviven también internos en tercer grado. “Los días que no voy a la prisión, igualmente sigo rodeado de internos”, afirma con naturalidad. Toda su vida ha estado ligada a la pastoral penitenciaria.

“De la visita no sé gran cosa”, admite de entrada. “Hemos tenido una reunión larguísima. Todo está muy medido y calculado”, analiza el sacerdote. La visita, dice, “será breve y estrictamente pautada”. El pontífice “viene a visitar a los internos”, remarca, y el centro de todo serán “las palabras que dirija a los internos y a las internas”. En ese momento estarán presentes los capellanes y voluntarios de Brians I y Brians II, que “compartirán este acontecimiento con los internos, que son los principales beneficiados de la visita”.

El pontífice “viene a visitar a los internos”, remarca Bel, y el centro de todo serán “las palabras que dirija a los internos y a las internas”. | Obispado de Sant Feliu de Llobregat

“Es un logro del obispo Xabier”

El religioso no oculta su agradecimiento hacia el obispo de Sant Feliu de Llobregat, Xabier Gómez, a quien atribuye buena parte del éxito de la gestión. Según subraya, “en una agenda tan apretada, el obispo tuvo agilidad para conseguir que se incluyera esta visita”. E insiste: “Es un logro del obispo Xabier”. Bel destaca también “la astucia” con la que el prelado ha conseguido que el Papa haga “este desvío en su camino para visitar a los internos”, un gesto que “alegra el corazón” de los presos y que considera “muy bonito por parte del Papa”.

Primera visita realizada por el obispo Xabier al centro penitenciario. | Obispado de Sant Feliu de Llobregat

El encuentro estará especialmente orientado a los internos que viven la fe cristiana dentro de la prisión. “En realidad se encontrará con el grupo de internos e internas que hacen vida cristiana dentro de la prisión, los feligreses de la parroquia de la prisión”, relata. Se dará prioridad al módulo femenino, “sin excluir a los hombres”, especialmente a aquellos que participan en misa, en los talleres bíblicos o en la preparación de los sacramentos.

Bel relativiza las comparaciones con la visita que el Papa realizó el pasado abril a una prisión de Guinea Ecuatorial. “Todo se mira y todo se observa”, comenta, pero subraya que la decisión sobre Brians “se ha tomado mirando la realidad de aquí”. Aquella visita africana le parece “anecdótica” en comparación con el contexto catalán, aunque le deja una conclusión clara: “Nos quedamos con la facilidad con la que el Papa se deja convencer para hacer este tipo de visitas”.

Para el mercedario, hay un hilo conductor claro en el viaje papal. “Viene a un lugar donde se tiende la mano al marginado”, dice en referencia tanto a Brians como a la visita a la Parroquia de Sant Agustí, en el Raval, el mismo día 10 de junio por la tarde.

Cuarenta años entre prisiones

Con 40 años de sacerdocio y de capellanía penitenciaria, Bel habla desde una larga experiencia vital. “Mi carisma es el de mercedario”, recuerda. Ordenado con solo 25 años, comenzó en el centro penitenciario de Ponent, en Lleida. Después fue destinado a la prisión de mujeres de Valencia y, más tarde, en 1991, enviado a Venezuela, donde durante 24 años fue capellán de diversos centros penitenciarios. En 2015 sus superiores lo devolvieron a Cataluña, primero a la Modelo de Barcelona y, desde 2017, a Brians I, donde acude cuatro días por semana: martes, jueves, sábado y domingo.

El anuncio de la visita papal ha tenido un impacto inmediato dentro del centro penitenciario. “Ha generado expectación e ilusión, sobre todo esperanza de que la gente pueda ver a los internos con otros ojos”, explica. Los presos, detalla, “están felices de que el Papa tenga este detalle con ellos”, especialmente “en medio de sus dificultades, angustias y ansiedades”. Además, resume el estado de ánimo con dos palabras: “esperanza fuerte y agradecimiento”.

Centro Penitenciario de Brians 1. | arquitecturacatalana.cat

Recuerda especialmente la reacción del mismo día en que se comunicó la noticia. “Todos quedaron sorprendidos. Se sentían bien, se veían importantes para el Papa. ‘Ha pensado en nosotros’, decían”.

En este contexto, Bel valora también la campaña impulsada por la Conferencia Episcopal Española para que cada interno que quiera vivir la fe pueda disponer de una Biblia católica durante la visita papal. Lo considera “una buena noticia” y un signo coherente con el sentido profundo del viaje de León XIV.

El sacerdote revela también una coincidencia personal: “Un primo mío es capellán del módulo de mujeres de Brians I”. Y cuando se le pregunta qué le dirá al Papa si tiene ocasión de dirigirse a él, lo tiene claro: “Le daré las gracias”.

“No para enseñarle cómo trabajar con personas vulnerables”, reconoce, antes de concluir afirmando que “al Papa poco le podremos hablar sobre cómo trabajar con las personas necesitadas porque eso lo ha vivido toda la vida”. Su agradecimiento irá en otra dirección: “Le daré las gracias por hacerse presente en el mundo marginado, llevando un abrazo de afecto a los internos, sin juzgar, un abrazo de misericordia”.

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