"La pertenencia a un partido no significa nunca anular ni la ética personal, ni la inteligencia, ni la libertad" El Congreso y el Senado: ¿modelos educativos?

Polarización
Polarización

En estos momentos el Congreso de los Diputados y el Senado, como se suele decir, tienen que hacérselo mirar. No es de recibo el deterioro, que nos trasmiten los medios de comunicación de la actividad parlamentaria.

¿Acaso no hay en el arco parlamentario personas inteligentes de distintos partidos, que puedan hablar entre ellas y plantearse seriamente un cambio de actitud para que las ciudadanas y ciudadanos de este país no sintamos vergüenza de ellos? La pertenencia a un partido no significa nunca anular ni la ética personal, ni la inteligencia, ni la libertad.

Los políticos que nos representan a todos deberían cuanto menos ser modélicos en esas actitudes. En ellos debería mirarse cualquier ciudadano, cualquier niño o niña, alumno o alumna de nuestros centros educativos para aprender lo que significa trabajar por el bien común de la sociedad, sin embargo en estos momentos, con su comportamiento, están haciendo un daño irreparable a las comunidades educativas. Y esto es muy preocupante.

Sus juegos florales son nefastos para la educación, ya que devalúan el empeño de muchos profesionales que creen en tantos valores que ustedes, que deberían ser modélicos, destruyen con su estrategias políticas. Parecen cómodamente instalados en la polarización inducida.

En estos momentos el Congreso de los Diputados y el Senado, como se suele decir, tienen que hacérselo mirar. No es de recibo el deterioro, que nos trasmiten los medios de comunicación de la actividad parlamentaria. La prevalencia de las estrategias políticas cortoplacistas por electoralistas, está conduciendo a la noble actividad política en un estercolero. La búsqueda del bien común, eje esencial de la política, parece desaparecida. El debate sereno y equilibrado para encontrar las mejores decisiones para responder a los retos que actualmente tiene España está siendo sustituido por la violencia verbal y gestual, de momento…, pero esto, si nadie lo para, va in crescendo y siempre con los mismos rollos y temas, que ya aburren. Y, además las barbaridades son coreadas y aplaudidas por los unos y los otros, lo que les convierte a todos en cómplices de un comportamiento cívico indecoroso e indigno de los representantes del pueblo español. ¿Sinceramente, se ponen de pie y aplauden las sandeces de turno porque están convencidos o porque tienen miedo que los espías de turno les pillen?

Polarizacion política y vícitmAS
Polarizacion política y vícitmAS

Por eso, desde el punto de vista ético se echa de menos la presencia en el Parlamento de políticos cabales, que desde su integridad e inteligencia y de manera transversal, puedan promover otro tipo de comportamiento más respetuoso. Y que sean capaces de plantear a sus directivas un cambio de tono y de actitudes. Ya sabemos que para esto no se puede contar con los muchos pesebristas, pero: ¿acaso no hay en el arco parlamentario personas inteligentes de distintos partidos, que puedan hablar entre ellas y plantearse seriamente un cambio de actitud para que las ciudadanas y ciudadanos de este país no sintamos vergüenza de ellos? La pertenencia a un partido no significa nunca anular ni la ética personal, ni la inteligencia, ni la libertad.

Esto no significa ni mucho menos pasteleo, ni minimizar las lógicas diferencias, sino capacidad de argumentar y responder al otro sin necesidad de destruirlo. En estos momentos no existe ningún diálogo creativo, sino monólogos cruzados con bastante violencia, y gestos cuanto menos indecorosos. El anti-diálogo por excelencia.

El estupendo quehacer político, velador del bien común de todos, está en estos momentos en un nivel vergonzoso, lo cual le hace perder credibilidad ante una ciudadanía que asiste atónita a estos evitables espectáculos cada vez más bochornosos. Y la onda expansiva de estas actuaciones de nuestros parlamentarios y senadores no se queda en  el interior de sus propios edificios, sino que tiene reflejo en los Parlamentos autonómicos, Diputaciones y Ayuntamientos, envenenando la necesaria y sana vida política. Y, por supuesto, entre otras cosas complica la tarea de los educadores que cada día intentan transmitir los valores de la aceptación del otro como diferente, del diálogo creativo, del respeto a la persona. Los políticos que nos representan a todos deberían cuanto menos ser modélicos en esas actitudes. En ellos debería mirarse cualquier ciudadano, cualquier niño o niña, alumno o alumna de nuestros centros educativos para aprender lo que significa trabajar por el bien común de la sociedad, sin embargo en estos momentos, con su comportamiento, están haciendo un daño irreparable a las comunidades educativas. Y esto es muy preocupante. Y probablemente luego se extrañarán de la desafección de la política de los jóvenes.

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Señoras y señores diputados y diputadas; senadoras y senadores, rectifiquen, vuelvan al cauce de la serenidad y el sosiego. Planteen debates serios sobre los problemas reales, que interesan a los ciudadanos. No ofendan la inteligencia de muchos españoles cada vez que se sientan en sus “caros” escaños.  Sus juegos florales son nefastos para la educación, ya que devalúan el empeño de muchos profesionales que creen en tantos valores que ustedes, que deberían ser modélicos, destruyen con su estrategias políticas. Parecen cómodamente instalados en la polarización inducida.

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