El Pseudo Lucas añade material interesante a su genealogía de Jesús. El nacimiento de Juan Bautista

Escribe Antonio Piñero

Añado un último comentario a las genealogías del Pseudo Mateo y del Ps. Lucas

Como ulterior concusión de lo expuesto la semana pasada. Es evidente que con as genealogías nos hallamos ante dos listas muy fantasiosas pero con sentido teológico a la vez. Aunque estén fundadas básicamente las dos sobre el número sagrado, el 7, son totalmente distintas e inconciliables. Sus contradicciones han preocupado enormemente a la Iglesia a lo largo de los siglos y han suscitado muchos intentos de solución.

Pero en vano. Lo mejor es aceptar que hay aquí un problema irresoluble en términos de pura historia. Se ve claro que lo importante para los evangelistas era su intención teológica, no la verdad histórica. Al igual que otras genealogías tendenciosas que encontramos en el Antiguo Testamento, también más artístico-literarias que históricas, Mateo pretendía mostrar con la suya que Jesús era el Mesías davídico, pues pertenecía a la familia de este rey, cuya tradición genealógica se conservaba con cuidado; Lucas, por su parte, intentaba mostrar que Jesús era el Hijo de Dios, pues su genealogía se remontaba hasta la divinidad.

Hasta que se llegue al momento (= Mt 1,18) en el que se diga que María y José viven juntos, el evangelista Lucas intercala una serie de episodios, totalmente desconocidos para Mateo, o que él presenta de otro modo.

Comentaré el interesante texto de la Anunciación del nacimiento de Juan Bautista = diálogo del ángel con Zacarías, padre del Bautista: Lucas 1,8-23

Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios… 11 Se le apareció el ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. 12 Al verlo Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él. 13 El ángel le dijo: “No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; 14 será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento, 15 porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre, 16 y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios, 17 e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto”.

18 Zacarías dijo al ángel: “¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad”. 19 El ángel le respondió: “Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva. 20 Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo”.

21 El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de su demora en el santuario. 22 Cuando salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el santuario; les hablaba por señas, y permaneció mudo. 23 Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su oficio, se fue a su casa.

El nombre de “Juan” que debe imponerse al niño (= hebreo Yoh-anán) significa “Dios tiene misericordia”, de Israel. El que Juan no “beberá vino ni licor” apunta a que será un varón consagrado a Dios conforme a la institución del nazireato. Los dos nazireos más famosos del Antiguo Testamento son Sansón y Samuel; Mt 2,23 presentará también a Jesús como “consagrado” o nazireo. Nazareo o Nazoraios, designaciones aparentes de Jesús como oriundo de Nazaret en los Evangelios, no tiene que ver en realidad con el nombre de este pueblecito (cuya /z/ es transcripción hebrea de la letra hebrea tsadé (=צ: pronunciación /ts/ acentuando más la /s/) sin con el adjetivo calificativo “nazir”, (cuya /z/ es transcripción hebrea de la letra hebrea zayin (=ז: pronunciación /z/ como la /z/ de Zaragoza). Pero los griegos, como los andaluces y en Hispanoamérica confundieron las dos consonantes transcribiéndoles igual ( = griego ζ).

Estar “lleno del Espíritu Santo” significaba proverbialmente en el Israel de tiempos de Jesús ser un profeta enviado por Dios Juan Bautista, sobre todo según el Evangelio de Juan 1, profetizará que Jesús será el verdadero Mesías y el “Cordero”, la víctima del sacrificio salvador, de Dios.

La “fuerza y el espíritu de Elías” que residirá en Juan Bautista no significa de ningún modo un apoyo bíblico a la teoría de la reencarnación. Juan Bautista no es propiamente una reencarnación de Elías, sino que el Bautista es como si el espíritu de Elías precursor del Mesías hubiera descendido del cielo a la tierra para entrar dentro de Juan. Estas ideas son conformes a las concepciones israelitas antiguas de que el Espíritu divino es divisible y compartible por diversas personas.

Así aparece en el libro de los Números 11: los ancianos de Israel comparten, diríamos que “físicamente”, el espíritu de Moisés, por lo podrán juzgar a Israel lo mismo que aquel; Elías compartió con su discípulo Eliseo su espíritu profético, según 2 Reyes 1, sin reencarnarse en él. Desde el evangelista Marcos la tradición cristiana describe la vestidura del Bautista como la de Elías, logrando así una comparación de los dos personajes incluso visual.

El castigo de la mudez de Zacarías es poco comprensible para el lector, al menos el moderno, que no percibe apenas diferencia entre la pregunta del padre del Bautista y la de María como se mostrará en la anunciación del futuro nacimiento de Jesús por el mismo arcángel (Lc 1,34).

Con esta anunciación de Juan Bautista por el arcángel Gabriel, Lucas está exponiendo la base de las relaciones entre el Bautista y Jesús, según ideas ya cristianas bien formadas, por tanto muy posteriores cronológicamente a lo que está narrando: a pesar de que Jesús fue bautizado por Juan y que permaneció como discípulo suyo durante un cierto tiempo e incluso compitió con su maestro en la impartición del bautismo (Jn 3,22.26); a pesar de que atrajo para su grupo algunos discípulos del maestro (Hch 1,21-22; Jn 1,35-43); y a pesar de la pesadez insistente de algunos discípulos del Bautista, el personaje verdaderamente importante es Jesús, no su precursor por muy profeta, nazireo, y agente de Dios que fuese.

Saludos cordiales de Antonio Piñero

NOTA

Entrevista de “Desafío Viajero” por parte de Luis Tobajas hace ya un tiempo:

https://youtu.be/M-DWRNOFXPw

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