Bach, motete BWV 230
¡Feliz día de año nuevo! Espero que este año venga colmados de cosas positivas, buenas vibraciones y buenas intenciones... ¡y que se cumplan! Quiero empezar este año con música de Bach, mi debilidad y espero que la tuya también. Un año que empieza con la música de este maestro no creo que empiece con mal pie, ¿no crees? Vamos a disfrutar de otras de sus grandes obras, que nos llenará el espíritu.
De nuevo, vamos a conocer algún aspecto más de la vida de Johann Sebastian Bach (1685-1750), maestro alemán nacido en Eisenach. Ciertamente durante muchos siglos se ha presentado a Bach como una persona bonachona, devota y recta... aunque parece que la realidad era algo distinta, por lo menos cuando era joven. En esa época, era una persona pendenciar, complicada y de un carácter irascible. En Ohrdruf tuvo un maestro que casi podíamos decir que era un sádico y Bach solía estar en compañía de él, así que es posible que algo se le pegase. Es verdad que estamos un poco en el terreno de la especulación. Quizá se comportaba con muchos de los jóvenes en su época pero no es factible descartar esta faceta y tenerla en cuenta a la hora de elaborar una biografía seria del maestro.
Siguiendo con los motetes de Bach hoy nos toca el titulado Lobet den Herrn, alle Heiden, BWV 230. De este motete hay dudas de que pudiera ser compuesto por Bach, aunque tradicionalmente se piensa que sí. La escritura vocal es de un gran virtuosismo lo que lleva a algunos entendidos a pensar que era más una obra instrumental que vocal. El texto proviene en su totalidad de la Biblia, concretamente del salmo 117, de sus dos primeros versículos. El coro es a cuatro partes y en este caso Bach sí indicó los instrumentos como partes separadas, lo que lleva a algunos estudiosos a pensar que es una porción de una parte más amplia. Está lleno de cambios de texto, textura y carácter y, a pesar de su brevedad, la obra es una verdadera delicia.
El texto en español puede seguirlo aquí y la partitura puedes descargarla aquí.
La interpretación es del Jeune Chœur du Limousin y del Ensemble Instrumental et Vocal Chronochromie dirigidos por Jean-Michel Hasler.