El arzobispo de Santiago de Cuba lamenta la estampida juvenil y describe el deterioro de la isla: "Vivimos al día"
Monseñor Dionisio García Ibáñez, lamentó este domingo la salida de jóvenes del campo y las ciudades, y describió una isla marcada por el deterioro productivo y por la precariedad de un pueblo que sobrevive 'al día'
(CiberCuba).- El arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Dionisio García Ibáñez, lamentó este domingo la salida de jóvenes del campo y las ciudades, y describió una isla marcada por el deterioro productivo y por la precariedad de un pueblo que sobrevive «al día».
Las declaraciones no corresponden formalmente a la homilía, sino a la «Intención al comenzar la Eucaristía», celebrada el domingo en la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.
¿Quién cultiva nuestros campos?
Durante la intención inicial, el prelado retrató la crisis que atraviesa el pueblo cubano y puso el foco en la emigración juvenil con una pregunta que resume el drama demográfico y productivo del país: «¿Quién cultiva nuestros campos?».
El arzobispo trazó un cuadro desolador del colapso agrícola cubano, evocando una tierra que fue fértil y productiva y que hoy apenas reconoce.
«¿Dónde están esos centrales que parecen como si fueran algo arqueológico? ¿Dónde está el café que nos gustaba tomar a las tres de la tarde y que brindábamos, un café de calidad excelsa? ¿Dónde está? ¿Dónde están las personas que lo cultivaban?», preguntó desde el altar.
A esa imagen añadió otra igualmente contundente: «¿Dónde están los campos que también veíamos con las reses? ¿Dónde está [...] la carne típica nuestra, el puerco? Inalcanzable».
El prelado describió la precariedad cotidiana con una frase que condensa la realidad de millones de cubanos: «Nuestro pueblo pues está viviendo al día. Al día en el alimento, hay que buscar diariamente, no podemos conservarlo. Al día en el agua que vamos a utilizar, en muchas regiones así, muchas. Al día también en el dinero que vamos a gastar».
García Ibáñez también se refirió al sufrimiento de los jubilados, quienes «han luchado toda la vida» y ven cómo el dinero «se va de las manos» sin poder cubrir sus necesidades básicas.
La intervención también aludió a los errores de gestión y a la falta de soluciones. El arzobispo pidió que el pueblo sepa «corregir eso que nos ha llevado a esta situación de carencia, de no saber cómo gestionar las cosas», y aclaró que la aspiración no es alcanzar algo extraordinario, «sino tener por lo menos aquello que teníamos».
Durante la intención inicial de la Eucaristía, el arzobispo también hizo un llamado a la unidad y al diálogo: «Que las diferencias de opinión, ya sea de cualquier tipo, educativa, política, filosófica, no signifiquen una ruptura. No. Nunca fue así. Que signifique que tenemos diferentes maneras de pensar y diferentes soluciones para darle a los problemas del país».
Las declaraciones sobre la crisis y el éxodo formaron parte de la intención inicial de la misma Eucaristía en cuya homilía García Ibáñez cuestionó posteriormente el abuso de poder: «Cuando alguien hace cosas que no debe o abusa del poder, ¿quién puede echárselo en la cara? ¿Quién? ¿Quién?».
A lo largo de 2026, García Ibáñez ha intensificado sus críticas desde ese mismo recinto. En mayo pidió cambios concretos en Cuba y exhortó a los gobernantes a no creerse «dueños del mundo»; en junio advirtió sobre quienes usan el poder para hacer «cualquier cosa»; y el 6 de julio reconoció el agobio del pueblo con una frase que quedó grabada: «Hay tanta gente pidiendo ayuda. Y la ayuda no basta».
Las palabras del prelado se producen en un contexto de éxodo demográfico sin precedentes en Cuba: más de un millón de cubanos han abandonado la isla al cierre de 2024, y el 50% de los emigrantes son menores de 35 años, precisamente la franja que debería sostener la producción agrícola y la economía del país.
El deterioro del campo descrito por el arzobispo también aparece reflejado en las estadísticas: la producción de arroz cayó de 304,000 toneladas en 2018 a 111,000 en 2025.
Las viandas disminuyeron un 44%, los huevos un 43% y la leche un 37.6%, mientras que en 2024 el sector agropecuario registró una caída del 53% en sus producciones primarias.
Preguntas frecuentes sobre el éxodo juvenil y la crisis en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué el arzobispo de Santiago de Cuba lamenta el éxodo juvenil?
El arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Dionisio García Ibáñez, lamenta el éxodo juvenil porque los jóvenes solo piensan en irse del país en busca de mejores oportunidades, lo que agrava la crisis demográfica y económica en la isla. Esta emigración masiva deja al país con menos personas jóvenes para trabajar y contribuir al desarrollo económico, especialmente en el sector agrícola.
¿Cuál es la situación actual del sector agrícola en Cuba según el arzobispo?
El arzobispo describe la situación del sector agrícola en Cuba como un colapso total, mencionando la pérdida de productividad y la desaparición de cultivos básicos como el arroz y el café. Además, señala la falta de ganado y productos tradicionales como el cerdo, lo que contribuye a la crisis alimentaria en la isla.
¿Cómo afecta la crisis actual a los jubilados en Cuba?
Según el arzobispo García Ibáñez, los jubilados en Cuba sufren enormemente porque el dinero no les alcanza para cubrir sus necesidades básicas. Después de haber trabajado toda su vida, enfrentan una situación precaria debido a la inflación y la falta de recursos, lo que les impide disfrutar de una vejez digna.
¿Qué mensaje transmite el arzobispo sobre el abuso de poder en Cuba?
El arzobispo Dionisio García Ibáñez critica el abuso de poder en Cuba al plantear la pregunta retórica: «¿Quién puede echárselo en la cara?». Esto destaca la falta de mecanismos para denunciar y corregir los abusos cometidos por quienes ostentan el poder en la isla, subrayando la necesidad de responsabilidad y justicia.